Saltar al contenido

Vuelta al cole, vuelta a casa

3 septiembre 2020
Vuelta al cole, vuelta a casa

Titulares y más titulares de la vuelta al cole, de de qué forma será la vuelta al cole, de si hay mamparas que aparten a los pupilos y profesores, de habilitación de espacios y un sinfín de protocolos escritos, pero los preparativos para la no vuelta al cole por casos de covid son inexistentes aún. Sabemos y lo tenemos claro que si existe algún pequeño positivo va a haber que aislarle a él, a su familia y a todos y cada uno de los pequeños que hayan estado en contacto con él en el sala. Nada simple. Nada previsto para ese día o bien esas horas después tras la vuelta al cole más que la vuelta a casa. Nos volveremos a quedar en casa y medio año una vez que nos inundara el caos por una crisis de salud pública, este extremo se hace bastante difícil de digerir.

El encierro sin dinero será complicado en muchos hogares de este país y no semejan comprenderlo los que llevan las bridas de las instituciones del estado. El temor y la inseguridad anega muchas casas desde el momento en que nos sumergimos en una pandemia que creíamos haber prácticamente controlado en verano, o bien con la salida del estado de alarma el 21 de junio, mas solamente lejos de la realidad. Y si eres autónoma o bien autónomo faltaría más, no de vacaciones que este año no les ha tocado a muchos al tiempo que otros han gozado de Doñana o bien de Asturias.

Un plan unitario

No voy a entrar a juzgar si el presidente o bien el vicepresidente tenían unas justas vacaciones, mas sí voy a entrar en los planes de conciliación que prepararían para hacer frente al desamparo de progenitores con pequeños en edad escolar. Planes que anunció la ministra de Trabajo y que todavía estamos aguardando. El plan es que proseguimos sin plan como ya escribía hace una semana. No hay un plan unitario para la vuelta al cole. De hecho, ya hay comunidades autónomas que no arrancan el curso cuando tenían previsto y no hay plan para la vuelta al encierro en casa frente a un positivo. Sí, está el encierro sin más ni más, sin trabajar, sin cobrar. Y la conciliación sin abuelos es nula, salvo que seas funcionario y te lo puedas administrar mejor.  

Se habla, se afirma, se comenta, que si los progenitores se van a poder coger la baja, que si se trabaja en la incapacidad temporal, que si el plan Me cuida, mas falta claridad y concreción más pronto que tarde por la parte del Gobierno. Cierto es que estamos a la cola en Europa no solo por la actuación frente al coronavirus sino más bien en el tema familiar. Esto no es de ahora. Escuchemos a familias que deben lidiar con alguno de sus hijos que recorren por un tratamiento médico de larga duración. Sus suplicios y aventuras para soportar el cada día, que hacen el pino puente para sumar vacaciones y permisos para poder estar en cama de centro de salud de su hijo.

Auguro consultas de emergencia a sicólogos y siquiatras, consultas a rebosar en pos de la pastilla que nos haga inmunes a la inseguridad en lo que se refiere a la salud y el trabajo

Este virus solo pone al descubierto las miserias de un país que debe trabajar duro por humanizar situaciones laborales que se han debido deshumanizar en interés de la supervivencia, del desarrollo, del desempeño. Todo se para en cama de un hospital, no solo por covid y eso en muchos hogares lo tienen demasiado claro, desgraciadamente. Auguro consultas de emergencia a sicólogos y siquiatras, consultas a rebosar en pos de la pastilla que nos haga inmunes a la inseguridad en lo que se refiere a la salud y al trabajo. Este verano teníamos una expectativa de tener un respiro que no se ha cumplido gracias en una parte pequeñísima a la irresponsabilidad ciudadana y otra a la ineficiencia de aplicar medidas de rastreo y control del virus por la parte de la administración.

Cumplir la cuarentena

Podemos decir que no hemos estado a la altura de lo que nos solicitaba la pandemia. Hoy, conocemos que en la escuela se están tomando medidas habidas y por haber a fin de que nuestros hijos retornen a las salas en un entorno parcialmente seguro, pero poco sabemos de lo que va a pasar el día después o bien las horas después al comienzo del curso escolar cuando progenitores y madres no puedan trabajar para cumplir cuarentena con sus hijos. Ese instante en el que un pupilo tenga unas décimas de fiebre y se activen todos y cada uno de los dispositivos y protocolos. Eso llegará en nada. Vamos a remolque del virus y a esta altura habríamos de estar muy por delante y poder lanzar mensajes tranquilizadores a las familias. Me repiquetean todavía las palabras de Sánchez en plena pandemia: «No vamos a dejar absolutamente nadie atrás”. Y cuántos hay que se han quedado atrás.  

Ni el Partido Socialista ni Podemos lo tienen claro, por esta razón no lo pueden trasladar a los ciudadanos y con esto aumenta el temor y la inseguridad. Partidos, sindicatos y patronal deben continuar trabajando para salir adelante. Dicen que trabajan en ello, como afirmaría Aznar, a contra reloj, cuando la sociedad precisa contestaciones no más interrogantes añadidos a una cotidianeidad rota desde hace medio año.

Estamos en frente de un comienzo de curso escolar dudoso, estamos ante tiempos complejos y debemos amoldarnos  de forma camaleónica. Pero frente al drama social y económico en el que vivimos no cabe la improvisación del gobierno, de un gobierno de izquierdas al que se le supone ideológicamente que va a lanzar una batería de medidas en beneficio de los ciudadanos de a pie, de los trabajadores. Trabajadores por cuenta extraña y por cuenta propia, estos últimos los grandes olvidados. Cuídense, con mascarilla siempre y en todo momento.  

A %d blogueros les gusta esto: