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Uno de los okupas del edificio ‘conquistado’ en Sevilla: “¿Trabajar en un bar o bien en el campo? Pagan poco”

2 septiembre 2020
Uno de los okupas del edificio 'conquistado' en Sevilla: "¿Trabajar en un bar o en el campo? Pagan poco"

Un tumultuario grupo de okupas llevan desde marzo en un edificio de la en el centro calle Feria, en Sevilla. Un bloque entero, que tiene asustado al distrito, tal como han aceptado múltiples vecinos a AndaluciaLiberal. Este periódico, a pesar de la frecuente violencia con la que han reaccionado los okupas cuando el cronista ha señalado que solo deseaba charlar con ellos, por último ha conseguido hacer unas preguntas a uno, de origen rumano, con papeles (tal como ha mostrado a este medio) y que vive en ese bloque con su mujer. Una cosa tiene clara: no desea trabajar.

Con un mal de España para llevar prácticamente diez años en este país, conforme ha explicado, el único okupa que ha accedido a charlar con este periódico reconoce de forma directa que ni tan siquiera ha intentado trabajar en España, a pesar de tener la documentación en regla, por el hecho de que no sabe dónde.

«¿Pero dónde acá? ¿Para trabajar dónde?», pregunta el okupa. Cuando se le plantea la opción de conseguir empleo, por servirnos de un ejemplo, en un bar afirma directamente: «No quiero». Cuando se le cuestiona asimismo sobre trabajar en el campo, se niega en definitivo por lo poco que pagan, dando a comprender, claro, que gana más buscando en la basura, que es lo que mismo ha aceptado que hace. «En el campo tampoco puedo trabajar por el hecho de que tengo a mi mujer y solo me pagan 20 o bien 25 euros por cinco o bien seis horas», afirma.

Okupas violentos

Cuando se le pregunta al okupa si la construcción está gestionado por una mafia, como es obvio por el hecho de que se ofrecen los «pisos disponibles» en webs de compra y venta, el hombre cambia radicalmente de tema: «Pues ya antes vivía en Camas». 

«No, no, no. Aquí no pagamos nada», afirma. Algo que asimismo contraría al propio anuncio que la mafia publicó en Internet, donde se ofrecían los pisos a «buen precio».

También niega radicalmente el okupa lo que todos y cada uno de los vecinos denuncian: los robos en tiendas cercanas al edificio desde el instante en que llegaron. De hecho, el okupa se protesta de que a él le birlaron su bicicleta: «No. Robando no. A mí, en verdad, me birlaron mi bici. Yo jamás he robado nada».

«Nosotros no birlamos. Bajamos a la basura. Buscamos en la basura», prosigue el hombre de origen rumano, que pregunta: «¿Para qué robaremos? ¿Para entrar en la prisión?».

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