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Una mujer marroquí deja fallecer a su bebé abandonándolo un mes en su casa

15 noviembre 2020
Una mujer marroquí deja morir a su bebé abandonándolo un mes en su casa

Este lunes va a dar inicio el juicio a una mujer, de nacionalidad marroquí, a la que se acusa de dejar fallecer a su bebé de 17 meses, a la que según parece habría descuidado sola en la casa a lo largo de más de un mes solo con un biberón y unas galletas. Sus supuestos delitos: abandono temporal de menor y de asesinato.

Según el fiscal, la mujer se quedó encinta en su país, Marruecos, y se trasladó a España a fines de marzo de 2017 para esconder por motivos culturales y sociales esta situación al padre, al tiempo que la madre y los hermanos mayores, «en situación económica desahogada», financiaron su estancia acá, en un inicio en la localidad malagueña de Vélez-Málaga.

La acusada dio a luz en tal ayuntamiento el cuatro de mayo de 2017 y se quedó a vivir en casa de su hermana y su cuñado, que iban y venían de Marruecos. La situación se prorrogó hasta mediados de 2018 y en ese tiempo dispuso de servicio gratis de guardería a fin de que pudiese ir a clase, lo que hacía «en muy contadas ocasiones», apunta la acusación pública en su escrito inicial.

Además, tenía la ayuda de una amiga, que se quedaba cuidando a la pequeña. Cuando se trasladó a Málaga, arrendó una casa con el dinero que le mandaba su familia y si bien se le facilitó la documentación precisa para seguir con el servicio de guardería en la capital, la mujer «no efectuó las gestiones», con lo que perdió la plaza; y además de esto, empezó a trabajar de camarera en una disco.

«Dado el horario nocturno de trabajo de la acusada, cuando esta se dirigía a la disco, sobre las 02.00 horas, dejaba sola a la bebé, que contaba entonces con 15 meses y no era todavía capaz de pasear sin ayuda, solo gateaba», afirma las conclusiones temporales del ministerio fiscal, a las que ha tenido acceso Europa Press, apuntando que la dejaba sobre la cama.

Supuestamente, cuando acababa a las 06.00 horas de trabajar «no retornaba a su casa» sino iba «para descansar» a la de una amiga, aduciendo que «no deseaba despertar a la bebé». Volvía a su residencia a las 14.00 horas, con lo que a lo largo de ese tiempo «su hija continuaba sola en la casa desprovista de la precisa atención cariñosa y de los cuidados –bebida, nutrición, aseo– precisos», apunta.

Desde mediados de septiembre de 2018 pasó a quedarse «de forma habitual» a dormir en la casa de otro amigo, «por lo que la acusada dejaba sola a la noche hasta la tarde siguiente a la bebé, regrensando entonces al piso para nutrirla hasta el momento en que volvía a salir para reiniciar su vida social, dejándola de nuevo sola», apunta esta acusación.

Por esto, era «frecuente» que ciertos vecinos del edificio oyesen el lloro «inconsolable y continuo» de la pequeña que, aparentemente, estaba «sola en el piso y privada de la precisa asistencia física y ética, en un ambiente perjudicial de suciedad y desorden» y que acababa callándose por «agotamiento». Esta situación se sostuvo aun tras finalizar la relación laboral con la disco.

Vide nocturna

Así, siempre y en toda circunstancia conforme el ministerio público, la acusada sostuvo «una intensa vida nocturna, saliendo de forma frecuente por las noches» al lado de su pareja sentimental –«a quien no llegó a enseñar dónde estaba la casa»– o bien a un amigo, a los que afirmaba «de forma mendaz que a lo largo de la noche su hija estaba en casa, al cuidado de una muchacha que se ocupaba de su atención».

La Fiscalía narra que, según parece, en un instante no determinado, mas en torno por mes de octubre de 2018, la acusada «abandonó claramente el piso y dejó a su hija en el dormitorio, sobre la cama, con la puerta cerrada y la ventana con la persiana bajada, en condiciones de obscuridad, solo con un biberón y unas galletas».

Para la acusación, la mujer era «consciente que de forma inevitable se iba a generar el resultado de muerte del bebé si como madre y única responsable de su cuidado dejaba de prestarle la atención imprescindible para su subsistencia», por este motivo «aceptó que iba a terminar con su vida». Salió del piso cerrando la puerta con las llaves que solo tenía «sin retornar jamás más en vida de su hija».

El fiscal mantiene que aparentemente la procesada no comunicó ni a sus amigos ni a su pareja sentimental ni a su familia de origen ni a corporación alguna el paradero real del bebé ni su situación, «aceptando con esto que se iba a generar su fallecimiento dentro de poco tiempo», al «no administrar a su hija asistencia alguna» y «evitar, guardando silencio sobre las circunstancias en que se encontraba sola, que otra personas pudiese intervenir».

En noviembre, los hermanos de la mujer viajaron a Málaga por el hecho de que no podían contactar con ella y cuando se hallaron les aseguró que la bebé estaba con una mujer en Nerja (Málaga) y que hacía 4 días que no la veía. Pero, al insistir los familiares «les afirmó que la había dejado sola en casa hacía un mes, tras lo que se dio a la fuga», apunta el escrito de conclusiones temporales.

Los hermanos comunicaron lo ocurrido a la Policía Local que fue al piso donde hallaron a la pequeña fallecida. Según los datos de necropsia y los análisis efectuados, el fallecimiento se generó en un periodo mínimo de entre 26 y 30 días ya antes de haberla encontrado y la causa primordial fue el abandono, que incluye cuadros de malnutrición, deshidratación, inanición y falta de cuidados médicos y también higiénicos.

Mientras, conforme el escrito temporal del ministerio público, la acusada fue al hostal donde trabajaba una amiga y le afirmó a esta y a otros amigos que su hermana iba a llamar a la Policía y debía irse a Marruecos, contándoles «la verdad sobre su hija, del mismo modo que hizo a su compañeros sentimental», con el que contactaron los agentes, que por último detuvieron a la mujer en la casa de este.

Una vez en dependencias policiales, la mujer de forma espontánea afirmó a múltiples agentes en actitud llorosa: «Un día del mes diez la dejé encerrada en la habitación con un biberón y galletas y ya no volví más a la casa». La joven presenta personalidad inmadura, un señalado egocentrismo y complejidad para abandonar a sus satisfacciones, como un significativo grado de impulsividad.

Así, la Fiscalía pide un año de cárcel por el delito de abandono y 20 años por el de asesinato. La familia de la pequeña, o sea los progenitores y hermanos de la acusada, han renunciado a demandar por estos hechos. Está previsto que el juicio empiece este lunes y se alargue a lo largo de toda la semana.

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