Saltar al contenido

Torra va a la prisión a fin de que le den el visto bureno

4 septiembre 2020
Torra va a la cárcel para que le den el visto bureno

A las 9 de la mañana del jueves se presentaba Quim Torra en la prisión de Lledoners, donde cumplen condena los presos golpistas. Tenía que departir con Josep Rull y Jordi Turull los cambios en el gabinete una vez que Puigdemont le hubiese dado instrucciones clarísimas en una reciente visita del presidente al expresidente en el sur de Francia.

La pretensión de Torra era recobrar a Laura Borràs como consejera de Cultura y al unísono como portavoz del ejecutivo autonómico, algo a lo que tanto Puigdemont como los presos se opusieron rotundamente. Puigdemont deseaba sostener a toda costa a Borràs como cabeza perceptible del conjunto posconvergente en el Congreso cada vez que tal conjunto está roto y el traslado a Barcelona de Borràs supondría el ascenso del miembro del Congreso de los Diputados Ferran Bel, leal al PDeCAT. En cuanto a los presos, Jordi Turull se negó en redondo por el hecho de que suponía el relevo como portavoz de su patrocinada Meritxell Budó.

La tentativa final de Torra para recobrar a su amiga se vio frustrada en la visita a los presos. No de esta forma el relevo de Miquel Buch, al que Torra tenía enfilado desde el pasado octubre, cuando los Mossos debieron actuar frente a la violencia liberada por el separatismo en queja por las sentencias a los golpistas. Sin embargo, no pudo escoger el nombre de su relevo. Josep Rull le impuso a Miquel Samper, su hombre de confianza en Tarrasa, urbe donde Rull ejercita como una suerte de cacique nacionalista.

Los lloros de Buch

La reacción de Buch ante su cese ocasionó una enorme sorpresa en el nacionalismo. Buch llegó a echarse a plañir en el acto oficial que presidía, la clausura de la escuela de verano del Instituto de Seguridad Pública, cuando fue advertido de que Torra le había cesado. Buch afirmó no comprender que le cesasen ahora y no el pasado octubre, aseguró que no le afirmó a ningún mando de los Mossos de qué manera debían encarar las manifestaciones independentistas (“ni a ningún bombero de qué manera apagar un fuego” agregó) y que su cese no se podía comprender como una purga contra los miembros del PDeCAT por el hecho de que ya había roto el carné y se había pasado a Junts per Catalunya (JxCat), el partido de Puigdemont.

La purga de Chacón

Sobre el caso de Àngels Chacón no hay duda alguna. Puigdemont la ha echado del Govern por no darse de baja del PDeCAT. Ni siquiera Torra niega que se trate de una represalia. Chacón era la componente del gobierno regional con el perfil más profesional. Al frente de Empresa y Conocimiento era respetada tanto por empresarios como por sindicatos y se encomiaba su papel en las negociaciones en el cierre de Nissan. Precisamente el día de hoy ha trascendido que un fabricante de baterías eléctricas pretende invertir tres.500 millones de euros para reindustrializar las instalaciones de Nissan en la Zona Franca de Barcelona, una operación en la que tenían un papel clave la exconsejera Chacón. La purga ha sido el premio a su tarea.

La conclusión de la crisis es que JxCat va a tratar de exender la legislatura todo lo que es posible y que Torra, tras ciertos intentos de adoptar un perfil propio aprovechando la administración del coronavirus, es de nuevo un títere de Waterloo tutelado de cerca por los presos fieles al fugitivo.

A %d blogueros les gusta esto: