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Torra se atrincherará en el Palau y desacatará al TS

7 septiembre 2020
Torra se atrincherará en el Palau y desobedecerá al TS

El sucesor del fugitivo Carles Puigdemont desea protagonizar una batalla política y judicial como conclusión de la legislatura autonómica. La pretensión de Quim Torra es atrincherarse en el Palau de la Generalidad y sostener las atribuciones simbólicas de president, puesto que conforme la oratoria separatista, el Tribunal Supremo no puede eliminar ni poner presidentes de la Generalidad. Así, no va a haber un relevo formal si dicho tribunal confirma la inhabilitación por desobediencia de Torra. El vicepresidente Pere Aragonès va a ser quien tenga firma, mas no va a ser nombrado presidente si bien a nivel práctico deba actuar como tal. Otra cosa van a ser los efectos simbólicos a los que tan apasionados son en las filas posconvergentes.

Pulso al Supremo

El Tribunal Supremo se reunirá el próximo 17 de septiembre para examinar el recurso de la defensa de Torra, encabezada por el letrado chileno Gonzalo Boye (condenado por participar con ETA en el rapto del empresario Emiliano Revilla). No es preciso que Torra esté presente en las dependencias judiciales y no acostumbra a ser frecuente que quienes recurren se presenten en el Supremo, mas el presidente regional quiere echar un pulso a la judicatura, provocar un inconveniente protocolario y probar su «dignidad» frente a lo que el separatismo llama con desprecio «tribunales españoles».

Torra no va a ir solo al Supremo. Como acostumbra a ser frecuente, habrá despliegue de cargos independentistas y supporters de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium. Será una nueva puesta en escena y el inicio de la «operación desobediencia». Todo apunta a que el Supremo rechazará el recurso de los abogados de Torra, entre otras muchas razones por el hecho de que el propio Torra se declaró culpable en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) de haber mantenido la publicidad separatista en la testera de la sede de la Generalidad en periodo electoral.

El Tribunal Supremo podría tener lista su resolución dos semanas tras la cita del 17, a principios de octubre. La defensa de Torra presentará más recursos si el fallo es contrario a sus intenciones, mas el líder separatista debería cesar en el cargo. Torra se negará en redondo y se va a encerrar en la Generalidad, como ya hiciese a lo largo de el inicio del estado de alarma para pasar la cuarentena tras dar positivo por coronavirus.

El ejemplo de Berga

La pretensión de Torra es desobedecer al Supremo, cuando menos de una manera «virtual» y como ya hiciese cuando fue desposeído de su condición de miembro del Congreso de los Diputados autonómico. El conjunto de Junts per Catalunya renunció a que la plaza de Torra fuera ocupada por la próxima en la lista, con lo que el Parlament está formado hoy día por 134 miembros del Congreso de los Diputados.

En el caso de la presidencia de la Generalidad, la intención de Torra es «hacer un Venturós«, apellido de la alcade de Berga que fue suspendida de funciones por desobediencia —por no retirar la bandera separatista de la testera del Ayuntamiento— mas siguió ejercitando de alcade en la sombra con la complicidad de los partidos del pleno del ayuntamiento. Es decir, acatará formalmente la resolución del Supremo mas cara la galería proseguirá ejercitando como presidente de la Generalidad. Otra cosa es que el decreto de convocatoria de elecciones lleve la firma de Pere Aragonès.

Precisamente los republicanos llevan días urgiendo a Torra y a Junts per Catalunya (JxCat) para convenir el escenario político siguiente a la confirmación de la inhabilitación de Torra de año y medio. Aragonès ha declarado que los partidos no pueden continuar dando el espectáculo del disenso asimismo a cargo de la inhabilitación, mas Torra está pendiente del visto bueno de Puigdemont a sus planes como de las consecuencias judiciales que pudiese tener su atrincheramiento.

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