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Por una ley de Memoria Pandémica

15 septiembre 2020
Por una ley de Memoria Pandémica

El ejecutivo, por la boca de Carmen Calvo, ha anunciado que tiene previsto aprobar en el próximo Consejo de Ministros el proyecto de la Ley de Memoria Histórica y Democrática. Un Gobierno que no es capaz de facilitar datos fiables sobre el número de contagiados y fallecidos por el coronavirus y que oculta maliciosamente bajo el felpudo de entrada de Moncloa la cantidad real de fallecidos por causa de la pandemia, aboga por la emergencia de crear un censo de personas desaparecidas hace más de cincuenta años. Ya sé que, formalmente, no son 2 cosas incompatibles, mas no me lo afirmen a mí sino más bien al Gobierno, que es quien pone toda la carne en el asador a fin de que el guerracivilismo sea de nuevo el tema que domine los debates en la política de España. Y es que los socialistas saben emplear como absolutamente nadie el comodín de Franco para derrotar a quienes, a lo largo de la partida, muestran la carta de la mala administración. La mención a la covid-19 solo está tolerada cuando la jugada incluya ataques a Isabel Díaz Ayuso, la presidente de la Comunidad de Madrid.

Maquillar la negligencia

Creo que sí que existe entre los ciudadanos españoles una auténtica preocupación por la memoria y el recuerdo de nuestros fallecidos, mas no solo el de aquellos que interesan al Ejecutivo, sino más bien singularmente la de quienes murieron solos en los centros de salud y viviendas sin ni siquiera ser velados y despedidos por sus familiares. Esos cuya existencia ahora el Ejecutivo niega en un indecente intento de maquillar su incompetencia y negligencia.

Así que me he tolerado recoger el guante de la vicepresidenta Carmen Calvo cuando la semana pasada apuntó que existen «situaciones inaceptables» que producen «una deuda que debe ver con la propia defensa cerrada de la democracia» y que tiene que resolverse «lo antes posible mejor». Estoy conforme. Por eso me he molestado en escribir un boceto de lo que podría ser la exposición de motivos de esa nueva Ley de Memoria Pandémica que tanto demanda nuestra sociedad. Para que resulte del agrado de nuestro Gobierno de progreso, y para facilitarles lo máximo posible el trabajo, he amoldado el contenido al lenguaje y argumentario que emplearon en la Proposición de Ley de Memoria Histórica y Democrática que presentaron el 30 de julio de 2019 en el Congreso de los Diputados.

Una vez pasado el sexto cumplemés de la declaración del estado de alarma por la crisis sanitaria del COVID-19, España debe convalidar su apoyo a los valores democráticos, garantizados por la Constitución del 78, lo que significa reconocer la memoria de aquellos que, tras ser participes de un proceso de transición que reconcilió a los españoles y trajo a España la libertad y la democracia, fallecieron a consecuencia del coronavirus y ni siquiera figuran en las cantidades oficiales de fallecidos ofrecidas por el Gobierno.

Una Dirección General que elabore una investigación pormenorizado sobre la negligente actuación del Ejecutivo en la administración de la pandemia, las patrañas vertidas para evitar responsabilidades políticas

Después de medio año de afrenta y abandono, se hace patente la necesidad de adoptar medidas públicas en favor del reconocimiento de la memoria de las víctimas de la epidemia, como la creación de una Dirección General para la Memoria Pandémica, incardinada en el Ministerio de Justicia, que elabore una investigación pormenorizado sobre la negligente actuación del Ejecutivo en la administración de la pandemia, las patrañas vertidas para eludir responsabilidades políticas y de otro orden, como la ocultación y manipulación de los datos sobre fallecimientos por causa de la enfermedad ARS-CoV-2/COVID-19.

España debe continuar avanzando en el establecimiento de medidas en favor de quienes han quedado con secuelas o bien no pudieron despedir a sus familiares fallecidos por el coronavirus por confiar en los consejos y recomendaciones del Gobierno a la población con relación a la prevención de los contagios, a propósito de su falsedad. La ley incluye la creación de una Fiscalía de Sala para la investigación de los hechos ocurridos con motivo de la celebración de la manifestación feminista del ocho-M, como las declaraciones del portavoz del Ministerio de Sanidad contra la pandemia, Fernando Simón, asegurando que en España habría como máximo uno o bien 2 contagios, que no desalentaría a su hijo a asistir a la manifestación por el Día Internacional de la Mujer al no considerarla de riesgo, o bien que carecía de sentido que los ciudadanos sanos empleen mascarilla. También las de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, animando a las mujeres a asistir a la manifestación por el hecho de que “nos iba la vida en ello”. O bien las de la ministra de Igualdad, Irene Montero, reconociendo en una charla con la prensa que el ocho-M fue un peligro puesto que no se guardaron las distancias pese a la información con la que el Gobierno ya contaba. Y, naturalmente, las del presidente Pedro Sánchez reduciendo a la mitad el número de fallecidos, atentando de este modo contra la memoria y dignidad de decenas y decenas de miles y miles de compatriotas y faltando el respeto a sus familias.

Comité de Expertos

Esta nueva Ley de Memoria Pandémica asimismo debe incorporar procedimientos para resarcir a quienes vieron limitados y suspendidos ilegítimamente sus derechos esenciales, por mor de resoluciones arbitrarias adoptadas por el ejecutivo de España en el marco de la lucha contra la pandemia y fundadas en las conclusiones alcanzadas por un Comité de Expertos para el cambio de fases que devino inexistente y en informes elaborados ad hoc por la directiva de Salud Pública. Todo ello sin olvidar las declaraciones del Presidente del Gobierno asegurando la inexistencia de un plan B al estado de alarma para administrar la desescalada con la única pretensión de evitar el control de los tribunales.

Es preciso que la memoria pandémica se transforme en una política de Estado y que su aplicación se realice de forma eficaz, no en dependencia de la voluntad del gobierno de turno. Esta ley debe transformarse en un jalón en el desarrollo de España como país democrático y de políticas públicas de la memoria que se materialicen en declaraciones de reparación yreconocimiento personal a las víctimas de la pandemia y de las políticas irresponsables del sanchismo”.

Espero que esta propuesta se materialice en una ley. En cualquier caso, déjenme cerrar este artículo haciendo mías las palabras pronunciadas por la señora Calvo la semana pasada: «Recordar es un derecho, deja no sentir desconocimiento y también indiferencia y no tener ni un riesgo de que nada de esto vuelva a suceder». Las víctimas de la pandemia asimismo son nuestros caídos, Carmen. Los españoles no os vamos a dejar que las posterguéis al olvido.

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