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¿podría el coronavirus hacerse resistente a las vacunas?

9 noviembre 2020
¿podría el coronavirus hacerse resistente a las vacunas?

Una vez que las primeras vacunas comiencen a estar libres para la población general, va a haber que estar pendientes de la evolución del SARS-CoV-dos por si acaso, como sucede en otras enfermedades y en la ‘batalla’ entre bacterias y antibióticos, la selección natural genera ciertas variantes del coronavirus que se hacen resistentes. “Como hemos visto en otras enfermedades, la reacción de resistencia puede hacer que las vacunas pierdan su eficacia rápidamente”, asegura David Kennedy, estudioso de la Universidad de Pennsylvania State. “Aprendiendo de estos retos anteriores y también incorporando este conocimiento a lo largo del desarrollo de las vacunas, podríamos aumentar al máximo su impacto a largo plazo”.

David Kennedy y Andrew Read publican este lunes un artículo en la gaceta PLoS Biology en el que proponen esta cuestión y plantean ciertas estrategias para emplear las muestras de sangre y mucosas que se recogen de forma frecuente de los pacientes en la vigilancia de las mutaciones del virus y su posible resistencia a las vacunas. Midiendo la cantidad de anticuerpos y células-T que están presentes en estas muestras, aseguran, se va a poder ver de qué forma de fuerte es la contestación inmunitaria. Al mismo tiempo, examinando las diferencias genéticas entre los virus recogidos en personas vacunadas y sin vacunar, asimismo se va a poder revisar si el virus ha sufrido cambios por la selección inducida por las vacunas. Pero, ¿de qué forma de probable es este escenario?

Poco probable, mas peligroso

“El que surjan variantes del SARS-CoV-2 en la población es una posibilidad siempre contemplada pues se trata de un virus ARN”, explica a Vozpópuli el estudioso de España Mariano Esteban, que trabaja en uno de los proyectos de vacuna desde el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). “La potencial resistencia a las vacunas actuales más avanzadas puede deberse a que ciertas mutaciones en el virus afecten al dominio de entrada del virus en la célula o bien al de fusión con la membrana celular, lo que podría provocar el escape del virus mutante a la acción de los anticuerpos producidos por la vacuna”. Sin embargo, debido a la naturaleza del propio coronavirus, la probabilidad es pequeña.

Los coronavirus mutan menos, mas hay que observar por si las moscas, afirma Margarita del Val

La viróloga y también inmunóloga Margarita del Val, estudiosa del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO), piensa que es pocoprobable que este virus se haga resistente a las vacunas, mas que “aun así hay que mirarlo, por si acaso”. En contraste a los virus de la gripe, apunta, los coronavirus catarrales y los que están presentes animales nunca han sido capaces de recombinarse y probar mutaciones que los hagan escapar de los anticuerpos. “Todos ellos llevan probablemente siglos replicándose en su hospedador respectivo, sea ser humano o animal, y esto no ha pasado”, explica. “También mutan, si bien diez veces menos que la gripe A. Así que los coronavirus conocidos no se escapan de la contestación inmunitaria de anticuerpos y es lo que aguardaría asimismo de este SARS2”.

A pesar de todo esto, Del Val piensa que hay que estar muy pendientes de los cambios, particularmente a la capacidad que la proteína S de este SARS-Cov-dos, que “tiene algo que no todos y cada uno de los coronavirus catarrales tienen, que es poder activarse por furina y permitir de este modo entrar por fusión al virus en células de muchos tejidos”. “De momento, la tasa mutacional es muy baja, pero ya se están aislando variantes con mutaciones en distintas zonas de la proteína S (espiga), pendientes de confirmar si estas mutaciones confieren mayor virulencia”, agrega Mariano Esteban. “Por todo ello hace falta ampliar el rango de acción de las vacunas de segunda generación para eludir resistencias, que incluya un mayor repertorio antigénico”.

“Hace falta ampliar el rango de acción de las vacunas de segunda generación para evitar resistencias”, afirma Mariano Esteban

Eso es asimismo lo que plantean los autores del nuevo trabajo, quienes piensan que la posibilidad de aparición de una resistencia ha de ser tenida en cuenta desde la propia fase de desarrollo de las vacunas. “De forma muy similar a de qué forma la terapia de combinación de antibióticos retrasa la evolución de la resistencia antibiótica, las vacunas diseñadas para inducir una contestación inmunitaria redundante en la superficie del virus– en la que el sistema es estimulado para apuntar a diferentes objetivos, llamados epítopos – pueden retrasar la aparición de una resistencia a la vacuna”, asegura Andrew Read. “Eso es porque el virus tendría que adquirir muchas mutaciones, en lugar de solo una, para sobrevivir al ataque del sistema inmunitario del hospedador”. Todo esto, recuerda Mariano Esteban, se está contemplando con total seguridad en los ensayos clínicos fase III de las primeras vacunas, donde se va a poder equiparar la secuencia del virus una vez que una persona vacunada haya sido inficionada por el coronavirus con la secuencia del virus en el conjunto que ha recibido placebo.

La amenaza de los visones

La otra opción de que el virus mute y se descabulla de las vacunas que diseñemos viene del planeta animal, y particularmente de las granjas de visones donde se han detectado variaciones del virus que brincan desde esta especie a los humanos. “Cuando un virus se enfrenta a una situación muy distinta, esta hace de potente selección”, explica Margarita del Val. “Y con una selección suficientemente potente se pueden forzar variaciones del virus que jamás saldrían”. “Lo mismo que ocurrió en una granja en España”, recuerda Mariano Esteban, “ahora los daneses van a sacrificar a 17 millones de visones por estar infectados con el coronavirus. El que el virus pase de humano a visón y viceversa puede provocar cambios genéticos en el virus y ser más virulento. Habrá que esperar a los resultados”, apunta.

La selección en las granjas de visones podría forzar variaciones de variaciones del virus que jamás saldrían

A juicio de los 2 estudiosos españoles este peligro existe si bien la forma de cortarlo de forma radical es hacer lo que han hecho los daneses: sacrificar a los animales antes de que estas granjas se transformen en una reserva del coronavirus o bien lo pasen a la naturaleza. “El peligro real y también inmediato es que el virus pase a los mustélidos silvestres de Europa y se transformen en un reservorio que nos lo contagie regularmente”, asevera Del Val. “Sin duda, lo mejor es actuar de manera drástica ahora”.

Referencia: Monitor for COVID-19 vaccine resistance evolution during clinical trials (PLoS Biology) PLoS Biol 18(11): e3001000

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