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Pedro Sánchez mantiene que “usted es la culpable” de los rebrotes del coronavirus

3 septiembre 2020
Pedro Sánchez sostiene que “usted es la culpable” de los rebrotes del coronavirus

Si la enfermedad de Ensayo sobre la ceguera hubiese perjudicado asimismo al oído, Pedro Sánchez Castejón viviría más sosegado. Animó el presidente a los ciudadanos el pasado julio “a gozar sin miedo” de las bondades del verano. El que para muchos implica sol, espeto de sardinas en la playa, fiesta etílica en el pueblo de los abuelos y también intercambios en una acera de Magaluf.

Se empeñó el Ejecutivo en trasmitir alegría ya antes aun de levantar el estado de alarma por el hecho de que había que salvar la época turística y reactivar el consumo; y, claro, cuando lanzas a la sociedad el mensaje de que “salimos más fuertes”, es lógico meditar que varios se vendrán arriba. 

Dos meses tras vocalizar esas declaraciones, tras unas espléndidas semanas de ocio y con la segunda avalancha de la covid-19 delante de nuestras narices, Sánchez concedía una entrevista a la Cadena SER y volvía a retar la retentiva de los ciudadanos con una aseveración diametralmente opuesta a la que pronunció hace unas semanas: “La ciudadanía se ha relajado en las medidas de protección”.

Nueve semanas y media han pasado del “a gozar” al “¿mas por qué razón habéis gozado?”. Y acá no pasa nada.

La inaguantable levedad de Sánchez

Una vez más, el líder aplicaba la ‘levedad‘ en su alegato, como no puede ser de otro modo en una persona que a buen seguro domina a Parménides, entre otros muchos muchos tradicionales que el común de los mortales, mediocres, no conocemos. El pensador se empeñó en dividir el planeta en dualidades “lejanas e irreconciliables” y aseveró que la “dureza” era negativa, al tiempo que la “levedad” era positiva. Los racionalistas le llevaron la contraria, puesto que consideraban que la carga implica ‘peso’ y las resoluciones de peso pasan por todos y cada uno de los filtros del los pies en el suelo.

El caso es que Parménides mantenía que los hombres actúan bien cuando no tienen los bolsillos llenos de piedras, lo que les permite elevarse sobre el terreno y flotar. Y quien flota puede dirigirse cara una o bien otra dirección conforme cara dónde sople el viento. Así es Pedro Sánchez, gran lector, sin duda, y todo un caso de inconsistencia.

Como la actitud del presidente es controvertible, puesto que implica tomar a los ciudadanos por imbéciles y persuadir a la opinión pública de que la culpa de la expansión del coronavirus es de los irresponsables -de fuera de Moncloa-, el Ejecutivo hace empleo sin singulares miramientos de la propaganda. La que transmitió en medio de la pandemia que el virus estaba controlado; o bien la que sugirió a los cronistas científicos de cabecera que el patógeno perdía virulencia con el calor. O bien la que un domingo por la mañana filtró el ambicioso plan de nuestras autoridades sanitarias, consistente en construir enormes ‘arcas de Noé’ donde hacinar a los inficionados. ¿Qué ha sido de las arcas de Noé? ¿Acaso hemos fallecido ahogados?

Propaganda de guerra

Algún día se examinará la publicidad de estos meses como en la actualidad se hace con la cartelería de la Guerra Civil, puesto que tal vez, en frío, cueste menos estimar que una y otra son igualmente impúdicas. Una de las acciones más escandalosas de los últimos meses se registró el pasado lunes, cuando Pedro Sánchez convocó a las primordiales empresas del país para presionar al Partido Popular sobre la necesidad de respaldar los Presupuestos Generales del Estado.

Lo hizo en un acto en el que pronunció el habitual alegato vacío de entrenador ventajista de YouTube. Porque lo esencial no era el mensaje, sino más bien la escenificación. Es decir, la fotografía de la primera fila, en la que aparecían los representantes de las -poco a poco más pequeñas- grandes compañías del Ibex 35. Podrían haber dado ejemplo y haber mandado a un segundo espada, mas claro, con el reparto de los fondos europeos a la vuelta de el rincón y con lo mal que va el negocio, era mejor presentarse en perfectas condiciones de gaceta. Quien más, quien menos, ha caído en estos meses en el victimismo por el hecho de que faltan ideas y sobra proximidad al poder en este patético capitalismo de amiguetes. Aquí se trata de poner la mano. Aquí absolutamente nadie inventa Zoom, por poner un ejemplo.

Quien más, quien menos, en el Ibex, ha caído en estos meses en el victimismo por el hecho de que faltan ideas y sobra proximidad al poder en este patético capitalismo de amiguetes. Aquí se trata de poner la mano

Como ha ocurrido desde el pasado marzo de manera constante, esta maniobra propagandística fue de nuevo un insulto a la inteligencia; y, como siempre, fue adecuadamente aireada por una prensa aliada que cada vez tiene más efectivos entre sus filas y cada vez prueba menos reparos para propagar las consignas de Moncloa sin mudar ni una coma. Porque el interrogante que debería proponerse en todos y cada redacción en el momento de examinar las acciones del Gobierno debería ser: “¿En qué medida van a ayudar a paliar la pandemia y sus consecuencias económicas?”. Desde entonces, lo del pasado lunes en nada. Es decir, Sánchez y sus publicistas de cabecera volvieron a aplicar la ‘levedad’ a sus actos, como la prensa palmera.

Sobra decir que esto es una batalla a largo plazo y que el desafecto de los ciudadanos cara los políticos va a aumentar irremisiblemente si sostienen su penosa actitud de camuflar sus fallos con publicidad y echar la culpa de la situación al apuntador, a la oposición o bien a los juerguistas. Quizá el nivel crítico de la ciudadanía se halle a la altura del subsuelo, mas es que canta la vista que acá no hay un plan; y que se improvisa de manera constante de forma imprudente. Como siempre y en toda circunstancia, el paro, la ruina y la pobreza dictarán sentencia y lanzarán una mayor claridad sobre la falsedad de mensajes como el “salimos más fuertes”. 

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