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Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Santiago Abascal: el “trifachito” bueno

30 enero 2021
Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Santiago Abascal: el "trifachito" bueno

Los terremotos de Granada han tenido sus réplicas el jueves en un Congreso de los Diputados acostumbrado a gandulear displicentemente entre férreas disciplinas de voto que impiden la más mínima discrepancia.

La osadía de Vox de apartarse para apoyar el decreto fortuna de Sánchez de los Fondos Europeos –cuando el agua de la negativa de su socio ERC le llegaba al cuello- removió los cimientos de la Carrera de San Jerónimo, descolocó a una vicepresidenta que tartamudeaba antiguamente de contestar y ocurrir a atacar al PP y dejó a las tertulias de la mañana hablando de otros temas a la paciencia de los argumentarios de los partidos para los tertulianos descolocados.

Poco importa ya memorizar si, como algunos dicen, la osadía de Vox fue una precipitación: habían empezado a emitir el voto telemático en la tarde del miércoles, cuando aún no sabían que ERC –ya inmerso en la campaña catalana- dejaba tirado a Pedro Sánchez y hacía saltar todas las alarmas en el PSOE a la rastreo de socios que remediaran el desaguisado.

Sea cual fuera el origen de la osadía –error, organización, represalia, presiones o responsabilidad patriótica- su principal virtud ha sido sacudir la plácida existencia de sus señorías, al menos por unas horas

Tampoco hay que comprar las teorías que dicen que todo se reduce a una ‘vendetta’ de Santiago Abascal contra Pablo Casado –que ya había anunciado el ‘no’ del PP al decreto- por los ataques personales de la moción de censura fallida. O que todo respondería a unas supuestas presiones telefónicas del Ibex sobre los de Abascal.

Ni siquiera, que a Vox –que días antiguamente calificaba los fondos como un Plan E encubierto que beneficiaría única y exclusivamente a los ‘amiguetes’ del Gobierno– le habría entrado un ataque de responsabilidad –inversamente proporcional a la negativa de PP y Cs- en aras de que los pequeños empresarios y los autónomos reciban lo más pronto posible unas ayudas que solo 48 horas antiguamente ponían en duda su utilidad.

Sea cual fuera el origen de la osadía –error, organización, represalia, presiones o responsabilidad patriótica- su principal virtud ha sido, por un flanco, sacudir el paralizado hemiciclo y la plácida existencia de sus señorías, al menos por unas horas.

No hay que olvidar que, en plena pandemia, sin tener que revisar el estado de susto durante seis meses porque así lo votaron, la reapertura del pleno del Congreso no merecía siquiera la auxilio de uno solo de los miembros del Gobierno. Todo el sotabanco celeste estaba desierto… hasta que comenzaron las carreras por los pasillos en rastreo de votos que salvaran el decreto.

Blanqueado el ‘trifachito’

Pero la segunda consecuencia de la privación de Vox es que, en una sola sesión, ha blanqueado el “trifachito” de Madrid, Andalucía o Murcia. ¿Cómo va a retornar el PSOE o Podemos en esas comunidades a denunciar a PP y Cs por manejar con el apoyo de Vox… el partido que ha rescatado en el Congreso su decreto fortuna?

A partir del jueves, la ‘foto de Colón’ que tantas veces se utilizó como pertrechos arrojadiza contra Casado y, en su día, contra Rivera, podrá ser rebatida con la ‘foto del Congreso’: la del tanteador de esa votación en la que Sánchez e Iglesias eran ‘salvados’ por Abascal (y con el apoyo, para hacer la imagen aún más sangrante, de Bildu).

Los de Vox han roto el ‘cinturón sanitario’ del PSOE al precio de ser acusados de “derechita cobarde” por el PP y de ‘veleta’ por Ciudadanos con una osadía que tendrá consecuencias en el futuro

Los de Vox han roto el ‘cinturón sanitario’ del PSOE al precio de ser acusados de “derechita cobarde” por el PP y de ‘veleta’ por Ciudadanos con una osadía que tendrá consecuencias en el futuro. Si todo alega a una organización, a un ataque de responsabilidad o a un puro error, acabará siendo secundario.

La política termina haciendo extraños compañeros de delirio. Sánchez e Iglesias, salvados por Abascal. Al menos, durante unas horas, en el Congreso saltaron los guiones y sus consecuencias se verán próximamente.

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