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Pedro Sánchez, el zar de ‘España Today’

7 septiembre 2020
Pedro Sánchez, el zar de ‘España Today’

-Preparadme un baño. A la primera hora del lunes. 

-¿Con masaje, presidente?

-Sí, con masaje. Y con un entorno cómodo.

-¿Dónde lo quiere?

-En Televisión Española, lógicamente. 

Visto el resultado, de esta manera pudo ser con perfección la concepción de la entrevista con la que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha querido marcar este lunes la agenda de la semana y, por extensión, de principio de curso. Un buen rato largo y feliz en el estreno del nuevo formato de la T.V. pública, La hora de la 1, el programa presentado por Mónica López que ha tomado el relevo de los viejos desayunos.

Un programa que ha tardado no más de 20 minutos en avejentar. Hasta se echó de menos a Xabier Fortes. No hubo entrevista a Pedro Sánchez. Hubo un traje a la medida a fin de que el presidente del Gobierno pusiera su discurso. Con atrevo. Con mayores dosis del ‘pregúntame por esto’ de las concebibles en un medio, sea público o bien privado. 

“Pedro Sánchez ya está en los estudios de Prado del Rey para ser entrevistado”. El mismísimo anuncio del evento delataba el agradecimiento del ente por el favor de su jefe. Que jugó en casa. Vaya si jugó en casa. Llegó antecedido por un vídeo biográfico en tono de chanza que apelaba de manera directa a la vergüenza extraña del espectador (“le pusieron al alias de Pedro el guapo, un baloncestista de uno noventa y tantos que las encestaba todas y cada una”) y por exactamente la misma ruta transitó el resto: cuesta abajo. 

“¡Menuda legislatura le ha tocado!”, fue el saludo inicial de Mónica López, que a continuación recordó animosa las “buenas noticias” desveladas por el ministro de Sanidad sobre la inminencia de la llegada de la vacuna del coronavirus. Ahí calló y dejó a Pedro Sánchez ponerse cómodo, sentirse guapo frente a las cámaras. Gustarse.  “Me agradaría poner en valor lo que ha logrado este gobierno”. Y de ahí palante.   

Voz profunda, conceptos pretenciosos. La pandemia “letal”, los ERTE y el “éxito”, el preciso “nuevo tiempo político” que no comprende el Partido Popular, la defensa de la banca pública frente a la macrofusión que se viene, la reforma del delito de sublevación (retumbó nuevamente el “preguntadme de ahí que”)… Palabras como actos de fe, sin repreguntas. Las grandes causas sin bajar al barro, sobrevolando los inconvenientes frente a la atenta mirada de España entera.

Tras las preguntas -¿en qué momento fue la última vez que un presidente del Gobierno pasó un mal trago en la tele pública?- se abrió de manera decidida el salón de masajes. Aguardaba una mesa de contertulios donde, como poco, se echaba en falta algo más de pluralidad: Lucía Méndez (El Mundo), Enric Juliana (La Vanguardia), Daniel Basteiro (Infolibre) y Ana Pardo de Vera (Público). Nada en contra de ellos, ojo, mas solo faltaban Iván Redondo y Miguel Ángel Oliver sentados a la mesa del señor. Será que en este país no hay cronistas críticos con derecho a consultar. Será que absolutamente nadie se acordó de compensar la nómina de cronistas. O bien va a ser otra cosa peor, mas mejor no pensarlo.

Méndez le preguntó por si acaso aceptaba las responsabilidades por la administración de la pandemia y de ahí salió el presidente con la boca pequeña y lanzando la pelota a las comunidades. Lo de siempre: cero autocrítica con más de 40.000 fallecidos encima de la mesa. Juliana se agradó con las prioridades de la reconstrucción y el reparto de los fondos europeos. Basteiro sobre si este país es gobernable si no se aprueban los presupuestos, terreno abierto a fin de que Sánchez se lanzase al cuello de la oposición. Y Pardo de Vera, sobre “la lacra social” de la prostitución. Examen chupao.

A Mónica López se le quedaron en el tintero, y por esta razón entraron apuradamente en el turno de últimas preguntas, 2 cuestiones: las más recientes novedades de la operación Kitchen y el mensaje filtrado con la aprobación de Casado a la renovación del Poder Judicial. Ahí Sánchez volvió a dejar claro lo mala que es la oposición en este país exactamente de ahí que, por oponerse. No hubo tiempo, ya metidos en harina judicial, para consultar al presi por el proceso abierto a su asociado de Gobierno por financiación ilegal o bien por el caso Dina que cerca a Pablo Iglesias. Vaya por Dios.

Quizás lo mejor que se ha escrito en este tiempo sobre el manejo que este gobierno hace de los medios haya salido de la pluma de Javier Marías, este domingo en El País, periódico poco incierto de pedrofilia. Lo tituló “Terrorismo informativo”.  Y lo de este lunes confirma esa tesis. Estamos en un instante trágico, cada vez que el presidente del Gobierno ha decidido no dar la cara en los medios críticos con su administración. Luego charlamos de Vladimir Putin y sus medios de publicidad, como Russia Today. Pero por acá vamos por exactamente la misma ruta. España no tiene uno. Tiene múltiples “España Today”. Y en ellos, sin duda, Pedro Sánchez es el zar.

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