Saltar al contenido

Pablo Casado y el carga

5 febrero 2021
Pablo Casado y el lastre

Hace tres abriles y dos meses que el Partido Popular certificaba oficialmente que se disponía a tocar fondo con aventura de aplastamiento. Les ocurre a los submarinos cuando a determinada profundidad colapsan las corazas. En las elecciones catalanas del 21 de diciembre de 2017, convocadas desde La Moncloa con el botonadura del 155, el partido en el Gobierno de España obtenía menos del 5% de los votos y 4 escaños de los 135 en disputa, perdiendo 7 de los 11 conseguidos en 2015. La triunfo de Ciudadanos abría la puerta a una sustitución del Partido Popular por la formación de Albert Rivera. O por lo menos así leyó los resultados su líder que, empujado por encuestas que pronosticaban un primer puesto en las elecciones generales, abandonó al Gobierno de Rajoy en algunas votaciones para que quedara clara la soledad del PP.

El final es conocido. Rajoy cayó en el corto plazo, tras la sentencia de la Gürtel, y Rivera, un año y medio a posteriori. El PP sigue con vida y Ciudadanos empieza a dar señales inequívocas de final. Aquellos 4 escaños del PP no provocaron ninguna afligirse interna en el partido que hoy preside Pablo Casado. Más acertadamente al contrario. Los que ahora muestran frente a la opinión pública sus diferencias o críticas a la contemporáneo dirección del PP, entonces callaron. Como hacían siempre, porque con Rajoy o no se atrevían o preferían dejarse admitir por la quietud. El hundimiento del PP se aceleró con el desastre en las autonómicas de Cataluña. Tras atreverse a destituir a un Gobierno y cerrar un Parlamento regional sublevados, desaprovecharon todo el caudal político del constitucionalismo. Desde el discurso del Rey hasta las manifestaciones que inundaron Barcelona tras el moradura sedicioso. Aquella energía en defensa del 78 se ha volatilizado.

Si Pablo Casado obtiene 4 escaños como Rajoy, y por lo tanto Vox consigue mejor resultado que el PP, empezarán a mover su arnés con control remoto. El resultado de abril de 2019, los 66 escaños con Ciudadanos ganando al PP en Madrid, no solo debe apuntarse en el debe de Casado. El PP ya estaba tocado y hundido desde las autonómicas del 2017, ganadas por Inés Arrimadas, por cierto, para cero. En militar, los dirigentes que se llaman “moderados” en el PP permanecieron callados mientras la evidencia de los hechos, incluidas las generales de 2015 y 2016, mandaba a su partido camino de la profundidad de aplastamiento. Ahora le dicen a Casado lo que debe o no hacer. E incluso los ataques públicos, el de Núñez Feijóo ha sido nítido, contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, tienen al mayor dirigente del Partido Popular como destinatario final.

Hay dirigentes del PP que creen que por permanecer quietos les va a ir mejor y que conviene no gustar la atención. Puro marianismo: si no sabes dónde ir, quédate donde estás

Isabel Díaz Ayuso, envite personal de Casado, gobierna con el poder cogido con alfileres y las mismas dificultades o más que el resto de los presidentes autonómicos frente al drama de una pandemia en cambio constante. Hay dirigentes del PP que creen que por permanecer quietos les va a ir mejor y que conviene no gustar la atención. Puro marianismo: si no sabes dónde ir, quédate donde estás. El 1 de febrero se ha inaugurado en Sevilla la reforma parcial del antiguo Hospital Militar, llamado Vigil de Quiñones en memoria del médico que curó a los enfermos de escorbuto en el sitio de Baler, en Filipinas. En seis meses la Junta de Andalucía ha rehabilitado siete de las trece plantas de un inmueble traspasado por el Ministerio de Defensa en 2004 y que el precursor Gobierno regional socialista abandonó. Tras medio año de obras, como en Madrid, es una instalación temática, de emergencias para el COVID, a imagen y referencia que el saboteado y vilipendiado Enfermera Isabel Zendal construido por el Gobierno de Ayuso. ¿Los críticos con la reforma del hospital sevillano, la izquierda política y sindical andaluzas, han sido más benévolos con Moreno Bonilla porque se le considera del sector moderado del PP? No parece que haya sido así.

La moción de censura presentada por Vox contra Pedro Sánchez midió a Casado. De la misma forma que el trámite parlamentario del decreto de los fondos europeos, votado sin incluir el crónica del Consejo de Estado, llevó a la inhibición al partido de Santiago Abascal al creer que el PP votaría sí y que por lo tanto tocaba diferenciarse. Vox defendió con vehemencia la arribada de los fondos, pero se abstuvo. No votaron que sí a pesar de lo acertadamente que les parece que Moncloa maneje 140.000 millones a discreción.

Bárcenas dice ser de un tiempo en el que “todo valía”. Hasta él llegó a ser tesorero del PP. En estas horas, y a posteriori de conocerse su escrito a la Fiscalía Anticorrupción, a veces, ha parecido que ni siquiera había pandemia

Sánchez y Vox no quieren espacio para la reconstrucción del PP. El elogio de Sánchez a Abascal y a la vez su rudeza con Casado, los ataques de García-Page a Díaz Ayuso e incluso las sorprendentes palabras de Núñez Feijóo adyacente con la posibilidad de que el PP sea superado o no por Vox en Cataluña permiten elaborar un cuadro con distintos matices al de hace unos meses, cuando el consenso generalizado auguraba una larga presidencia a Sánchez por incomparecencia de la alternativa. A Pablo Casado todavía le queda remotamente la superficie. Le dejaron la nave muy debajo. Demasiada afligirse y turbulencia para tan poco tiempo al frente del PP.

De inmediato, examen de reválida en Cataluña, donde el PP de Rajoy aceleró su hundimiento hace cuatro abriles. Por si le faltaba determinado más en la suceso, se le aparece Bárcenas, agitando un pasado contabilizado en B. Una pesada frazada cargada de carga que pone muy difícil salir a flote. Bárcenas dice ser de un tiempo en el que “todo valía”. Hasta él llegó a ser tesorero del PP. En estas horas, y a posteriori de conocerse su escrito dirigido a la Fiscalía Anticorrupción, a veces, ha parecido que ni siquiera había pandemia.

A %d blogueros les gusta esto: