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Nueve pruebas de que Pedro Sánchez no busca salvar vidas

12 octubre 2020
Nueve pruebas de que Pedro Sánchez no busca salvar vidas

«El Gobierno de España desea cooperar, no imponer, basándonos en criterios técnicos y científicos […] Estamos hablando de salvar vidas y de proteger la salud pública». El presidente Pedro Sánchez justificó de este modo el pasado dos de octubre desde Bruselas las medidas que su Gobierno forzó a adoptar ese día a la Comunidad de Madrid para, aparentemente, contener la segunda ola del coronavirus.

Semejante declaración, repetida desde ese momento por todos y cada uno de los portavoces oficiales, contiene 2 razonamientos formidablemente malvados. Por un lado, Sánchez se erige por enésima vez en el representante del planeta de la ciencia, tal y como si el resto de políticos españoles se moviesen por caprichos o bien supercherías. Y, por otro, y quizá lo más canalla, habla de «salvar vidas» tal y como si la presidente de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, fuera una peligrosa ida a la que le importara una higa la salud de sus conciudadanos.

Y, si bien está claro que Ayuso ha cometido abundantes fallos a lo largo de los últimos meses, comenzando por no haberse puesto las pilas al principio del verano, cuando ciertos vimos la emboscada que le preparaba La Moncloa (acá lo adelantamos de forma premonitoria el 20 de julio), la verdad es que sería injusto pecar de equidistancia. En esta historia no tienen exactamente la misma culpa una que el otro, entre otras muchas cosas por el hecho de que el segundo es presidente del Gobierno y, además de esto, resulta que ha dado sobradas pruebas en los últimos tiempos de no tener clarísimas sus prioridades. Veamos ciertos ejemplos:

1.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas y en que las comunidades autónomas pudiesen limitar las libertades para supervisar la epidemia, lo que debía haber hecho es acometer los cambios legislativos pertinentes, algo que ciertos pedimos con insistencia desde el mes de abril, que Pablo Casado solicitó en balde múltiples veces desde la tribuna de oradores del Congreso y que aun Sánchez le prometió a la cándida Inés Arrimadas a cambio de su voto para renovar el estado de alarma. Si se hubiesen hecho esos cambios, el día de hoy no estaríamos perdiendo el tiempo bloqueados en la mitad de un enredo jurídico y al albur de lo que decida el tribunal de turno. 

2.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas, ¿por qué razón no le aplicó a Madrid el estado de alarma desde el primero de los días en que vio clara la gravedad de la situación? ¿por qué razón mareó la perdiz a lo largo de un par de semanas sabiendo que íbamos a terminar en el estado de alarma? ¿absolutamente nadie se quiere dar cuenta de lo extraño que es que se cierre Madrid justo cuando las curvas de contagios y de hospitalizaciones llevan bajando desde el 18 de septiembre?

3.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas, ¿por qué razón no se puso igualmente riguroso ya antes con otras comunidades? Aragón, País Vasco, La Rioja y Navarra han tenido situaciones graves desde agosto, mas a absolutamente nadie se le ha ocurrido tomarlas al ataque, como sí ha sucedido con Madrid.

4.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas y estima que la situación en Madrid es aciaga, ¿por qué razón la primordial medida adoptada en el estado de alarma es un mero confinamiento perimetral? Con eso lo único que logras es que los madrileños no extiendan el virus por España, mas no eludes que se contagien entre ellos y terminen muriendo. Si tanto te preocupa la salud, ¿no habría que adoptar alguna otra medida? De hecho, la semana pasada hubo científicos de las universidades de Oxford, Harvard y Stanford que hicieron público un manifiesto contra los confinamientos perimetrales y abogaron por otras medidas más centradas en los colectivos frágiles. Pero el Gobierno, que tanto se llena la boca con la ciencia, semeja no haberlo leído. 

Medidas más laxas

Buena una parte de la sociedad de España se ha tragado la milonga de que el Gobierno es el que se ha debido poner duro frente a una Comunidad de Madrid que no deseaba tomar medidas. Pero basta repasar los folletines oficiales para poder ver que el único cambio tras la intervención del Ejecutivo es que se amplía la población perjudicada por la ‘reclusión’ (pasando de distritos a localidades enteras). Y después está la paradoja de que en el perímetro las medidas son ahora más laxas que en las zonas recluídas semanas atrás por Ayuso. Así, por poner un ejemplo, los parques han reabierto y el aforo de las terrazas se ha elevado del 50% que impuso Madrid al 60% establecido por Sanidad.

5.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas, ¿por qué razón no se dictaminó la alarma mucho ya antes? ¿por qué razón se han perdido un par de semanas en un absurdo tira y afloja con Ayuso mientras que la gente proseguía muriendo y muchos se iban de Madrid frente a la sospecha de que se cerraría la capital antes o bien después? En todas y cada una de las comunicaciones del Ministerio de Sanidad de las últimas semanas se considera «extrema gravedad» la situación de Madrid. Cuando uno desea de veras tomar medidas, las toma, no las anuncia ni amenaza con tomarlas, que es en lo que ha estado más preocupado a lo largo de este tiempo el Ejecutivo.

6.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas, le hubiese prestado su ayuda a la presidente madrileña desde el primero de los días en que adoptó medidas de confinamiento a determinados distritos y pidió efectivos de la Policía Nacional para supervisar el cumplimiento de las limitaciones. Sin embargo, los efectivos policiales no se han visto en Madrid hasta el momento en que el Gobierno ha decretado el estado de alarma. Ni siquiera se vieron la semana precedente, ya con las medidas de Salvador Illa marchando.

7.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas, hubiese obligado a todos y cada uno de los visitantes que llegasen por aeroplano a este país a instruir una PCR como prueba de su buena salud. Es algo que solicitan ya todos y cada uno de los países serios de nuestro entrecierro, comenzando por Alemania. Y en España el Gobierno se ha negado a ello con el razonamiento de que, conforme sus cifras, solo el 0,2% de los contagios llegan por los aeropuertos. ¿De qué forma ha calculado esa cantidad el ministro Illa? ¿De qué forma es posible tanta precisión sobre nuestros visitantes contagiados si ni tan siquiera somos capaces de contar los fallecidos diariamente ni cuántos han fallecido en lo que va de pandemia?

8.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas, no se hubiese pasado todo el verano sesteando sin hacer nada para contener la segunda ola del coronavirus.

9.- Si el Gobierno hubiese estado verdaderamente interesado en salvar vidas, no le hubiese pasado el cobrizo a las comunidades sabiendo que eso era ponerlas a los pies de los caballos y de que las probabilidades de éxito iban a ser reducidísimas.

En resumen, que charlar de ciencia y de salvar vidas suena realmente bonito, mas a esta altura del partido es realmente difícil mentir a la gente. La batalla Moncloa-Madrid, como bien contó en Vozpópuli Jorge Sáinz el pasado sábado, no ha sido más que un choque entre 2 estrategas de la política (Miguel Ángel Rodríguez y también Iván Redondo) donde los ciudadanos han sido puros rehenes. Los fallecidos son lo de menos. Lo único que importa es el relato y quién queda como ganador.

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