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La última Diada de Torra

10 septiembre 2020
La última Diada de Torra

La celebración nacional de Cataluña, la Diada, la celebración de la que los independentistas se han apropiado y en la que hacen una ensaltación ideológica de lo idóneo que sería una Cataluña independiente prosigue de pie en plena pandemia. A un par de días para la celebración, absolutamente nadie, según lo que parece, se atreve a cancelarla. Error, pues este 2020 debería ser el año de la no Diada. De qué manera ha sido el año del no san Jordi, o bien de la no tomatina, o bien de los no Sanfermines y va a ser el año de las no fiestas del Pilar, con toda la afectación que supone tanto social como económica para aquellas localidades o bien comunidades en las que se anulan las celebraciones.

En el ocho-M fueron muchas las voces críticas que culparon al Gobierno de Sánchez de no haber actuado a tiempo -recordemos que la esposa del presidente estaba a la cabeza de la manifestación en Madrid- y de permitir manifestaciones que habían propagado el contagio. Si algo le agrada al virus es la concentración de personas y nos lo ha probado sobradamente, si bien entonces, el ocho-M, no éramos tan conscientes como ahora de de qué forma afecta y de de qué forma se mueve el virus.

Tres semanas para convocar

La Diada, la última de Torra como president, no debería festejarse y no pues no haya cosas que reivindicar o bien por las que batallar como defienden los independentistas, sino más bien pues si hacemos caso a las medidas de salud pública, no cabe una concentración que ponga bajo riesgo la salud de la población y aumente el de contagio. No es preciso arriesgar más y el president Torra debería cancelar cualquier acto de la Diada por más que necesite el calor de las masas frente a su más que probable inhabilitación la semana próxima. Este es el año de las no fiestas en España y según lo que parece asimismo de las no elecciones en Cataluña pues si Torra es inhabilitado tras la vista de la semana próxima, y el juez podría tardar dos semanas en hacer pública su sentencia, desde el día de hoy, o bien Torra convoca elecciones o bien en unas 3 semanas pierde la potestad para convocarlas si es inhabilitado.   

Tiempos convulsos en la política catalana, con incesantes terremotos en la postconvergencia y en la relación de Junts-ERC, en los que el president Torra no se atreve a desconvocar cualquier ensaltación independentista a las puertas de su inhabilitación, a las puertas de unas elecciones. Torra no se atreve a desconvocar los actos de la Diada organizados por entidades independentistas por más que si se festeja esté en juego la salud de muchos, porque se le podría acusar a él asimismo de limitar la libertad de expresión en Cataluña y prefiere poner bajo riesgo a la población a enfrentarse a los suyos, los independentistas.

Un aspecto que no se comprende cuando se han prohibido las asambleas de más de diez personas para eludir posibles contagios, cuando tenemos de nuevo los parques infantiles cerrados, cuando se ha establecido un protocolo para el comienzo de un curso escolar, un curso escolar que peligra y mucho sin haber comenzado. ¿Qué sentido tiene convocar manifestaciones en la Diada con el posible peligro para los participantes de la manifestación y para los no participantes de la manifestación? Junto con Madrid y Aragón, Cataluña es la comunidad autónoma más afectada, con más casos de inficionados por coronavirus. Pero no estamos frente a una Diada cualquiera.

Estamos frente a una Diada en la que prosigue embarrancado el diálogo entre el Gobierno central y el Gobierno de Torra, una Diada con políticos independentistas presos, con unas elecciones pendientes, mas no desea que se le pueda acusar de limitar la libertad de expresión que recientemente siempre y en todo momento va conforme el color político en el que se mire. Los independentistas ven peligrar su libertad de expresión en exactamente el mismo nivel que lo sienten los que no lo son. Cuídense, con mascarilla siempre y en todo momento.  

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