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La colecta tributaria sufre el maduro hundimiento en merienda abriles por la crisis

1 diciembre 2020
La recaudación tributaria sufre el mayor hundimiento en once años por la crisis

La crisis económica que ha traído de forma abrupta el coronavirus ha provocado un hundimiento de la colecta tributaria del Estado. Según el postrer mensaje de la Agencia Tributaria, los ingresos fiscales caerán un 12,5% interanual en el cuarto trimestre del año, lo que dejará el desplome anual por encima del 10% en 2020.

Esta caída es congruo superior a la que ha contemplado el Gobierno en los Presupuestos Generales del Estado (PGE), donde prevé que los ingresos tributarios caigan un 7,6% este año. Hasta la data, la colecta que ha realizado el Estado en impuestos se mantiene un 10,1% por debajo de la del año pasado. Después de crecer los ingresos fiscales un 8,3% en el primer trimestre frente al mismo periodo del año preliminar, la arribada de la pandemia y el parón de la actividad provocaron un hundimiento de los ingresos del 30,1% en el periodo marzo-junio.

Los meses de verano aliviaron la caída, con ingresos fiscales inferiores en un 7,5% a los del mismo periodo del año previo, y para el postrer trimestre se pronostica de nuevo una caída más musculoso, del 12,4%, por los rebrotes y la estacionalidad de algunos tributos.

Se proxenetismo de la maduro caída de la colecta fiscal de los últimos merienda abriles. Después de los abriles de bonanza económica en los que los ingresos tributarios crecían de forma sostenida a un ritmo del 11-12%, en el año 2008 se desplomaron un 13,5% y cayeron aún más en 2009, un 16,9%.

En términos absolutos, la colecta fiscal ascenderá en 2020 a 164.630 millones de euros, según las estimaciones de la Agencia Tributaria, 48.000 millones menos que en 2019, y la monograma más devaluación desde el año 2011. El Ejecutivo, en sus cuentas, ha previsto que los ingresos asciendan a 196.537 millones de euros, una monograma difícil de alcanzar.

Para 2021, el Gobierno estima en los PGE que la colecta fiscal se disparará el próximo año hasta los 222.107 millones de euros. Se proxenetismo de una previsión además muy ilusionado, ya que sería necesario un incremento sin precedentes del 35%.

Por tributos, esperan un incremento del 7,8% en la colecta por IRPF; un aumento del 20,7% en los ingresos por Sociedades; 13,9% más de ingresos por IVA; y 12,4% más de colecta por Impuestos Especiales.

Hundimiento del consumo y los beneficios empresariales

La caída de la colecta de octubre ha sido superior a la registrada en agosto y septiembre, conveniente en parte a que en ese mes se presentan las declaraciones trimestrales de las pymes -cuyos ingresos disminuyeron un 6,8%- y el segundo suscripción fraccionado del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas -con una cuesta del 34,6%-.

En el conjunto del año, el maduro descenso de la colecta se va a producir en el Impuesto de Sociedades -con una caída en lo que va del año del 36%– conveniente al desplome de los beneficios empresariales, que a cerradura de septiembre acumulaban una caída del 71% en términos netos, según los datos divulgados este mismo martes por el Banco de España.

La colecta del IVA acumula además un descenso del 12,6% en lo que va de control, conveniente al hundimiento del consumo y las restricciones, mientras que los impuestos especiales -sobre hidrocarburos y electricidad, tabaco y alcoholes- han contribuido en lo que va de año a las arcas del Estado con un 12,3% menos que en 2019.

La caída del IRPF no ha sido tan elevada, ya que se han contenido los despidos con Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) y los trabajadores afectados por estos mecanismos se han ido reincorporando a buen ritmo a la actividad. Influye además el mantenimiento de ingresos por parte del sector sabido: empleados públicos y las pensiones.

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