Saltar al contenido

La pandemia se viste de fiesta

3 diciembre 2020
La pandemia se viste de fiesta

A vigésimo días de aparecer las fiestas, y con el puente de la Constitución y la Inmaculada a la paisaje, el aventura de celebrar la Navidad es extremo. En aventura extremo están, de hecho, seis comunidades autónomas de este país y aunque esta situación puede cambiar -a peor-  lo que sí tenemos claro es que para las fiestas nos podemos sentar a la mesa diez personas.

Venga anímense, vayamos ya a reservar el pescador y las gambas para que no se disparen de precio, las ostras o los canelones, lo que sea, que el coronavirus se va a poner las botas con tanto simpatía que vamos a poder derrochar estas Navidades, con tanta comunidad cerca de, con tantos besos y abrazos. El virus sí que se va a vestir de ropa. Va a hacer ropa de su fuerza, le encanta correr y moverse entre nosotros y, sobre todo, le encanta que estemos cuanto más juntos mejor. Qué mejor fin de año, de este horrible 2020, que acabarlo con él en la mesa. Se negociación de un plan cabreado consumado.

Venga, venga, sigan leyendo y prepárense los que puedan, que ya lo hicimos de matrícula de honor el pasado fin de semana porque nos pusieron en bandeja que si el black friday, que si el ciber monday. Todo está preparándose para el gran festín que presumiblemente se dará en los hospitales en enero. Mientras los que se hayan quedado sin trabajo si pueden ingerir unos deliciosos huevos fritos con patatas ya va a ser mucho y si están acompañados, va a a ser el no va más.

A la retraso de la vacuna

Francamente, a estas staff de la película, no me preocupan ya ni los puentes, ni las compras de Navidad, ni todo lo que podamos hacer si nos lo permiten porque si nos lo permiten que luego no nos hagan responsables de su ineficacia en tomar medidas de control. No sé si tienen la bolsa de esquí preparada, esa era la excusa de muchos en los primaveras anteriores para no reunirse con los suyos por aquello de que no le gustaban estas fiestas. Realmente, ahora, lo que me viene a la mente como periodista, como principio, como hija de un padre de 85 primaveras, como persona, más allá del buen camino que se está haciendo con la fabricación de la vacuna, es si tenemos los hospitales de este país preparados para las olas o el tsunami que nos va a venir en enero si celebraremos las fiestas como nos están indicando nuestros políticos. Tanto los de Moncloa como los de la Generalitat.

Atención primaria

¿Tenemos las UCIs necesarias, hemos reforzado la atención primaria, hay posiblemente material suficiente para hacer PCR o test de antígenos masivos con laboratorios que nos den el resultado en horas? ¿Disponemos de todo lo necesario para no tener que retornar a cerrar bares y restaurantes, está todo dispuesto para no tener que cerrar de nuevo la civilización y el ocio? ¿Tenemos lo que es preciso para no matarnos en vida más allá de que haya miles y miles de hogares de este país que no llegan ni a principios ni a finales de mes? ¿Tenemos a nuestros políticos preparados? Porque si no, no hagamos que el personal asuma riesgos que posteriormente no se van a poder mitigar a no ser que nos interese ir sumando muertes en este país.

Que tengamos un Gobierno de coalición de izquierdas y a los autónomos se les suba la cuota es de traca, de película de terror

Estamos ahogados económicamente, lo sabemos. Unos más que otros. Cansados de estar encerrados o de suceder sufrido confinamientos por dar positivo, unos más que otros porque no es lo mismo radicar en 40 metros cuadrados que en una casa con huerta; no es lo mismo radicar con un maltratador que con una comunidad de película; no es lo mismo cobrar a final de mes que ser autónomo y no tener ingresos.  Entonces digamos parada y claro que corremos un aventura extremo, como los datos que se conocen cada día de muertes y de contagios, y que aún así, corramos el aventura de brindar porque no se puede estar como estamos, pero eso sí, tomando todas las precauciones y restricciones que sean necesarias.

Veo a nuestros líderes políticos muy centrados en cómo nos vamos a ingerir la sopa de pescador en Nochebuena o las uvas en Fin de Año y pocos, más allá del difícil proceso de inmunización, preocupados en planes de cara a enero tanto económicos como sanitarios. Que tengamos un Gobierno de coalición de izquierdas y a los autónomos se les suba la cuota es de traca, de película de terror. Pero lo es en la Moncloa y en la Generalitat, desde donde ya se piensa más en lo que tiene que acontecer el día de los enamorados con las elecciones catalanas que lo que va a acontecer en nuestros hospitales en enero y febrero como sigamos haciéndolo así, cual conductor suicida. Estamos poniendo en aventura la lozanía de los nuestros, de los que más queremos. Si están dispuestos, delante. Si no, en lado de escuchar a nuestros estimados políticos escuchen a los investigadores, científicos y médicos de este país. Ellos nos dan información fiable para celebrar la vida de forma más o menos segura. Cuídense, con mascarilla siempre.

A %d blogueros les gusta esto: