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la nueva ‘normalidad’ de las 2 Españas

31 octubre 2020
la nueva ‘normalidad’ de las dos Españas

La semana que acaba nos ha traído de cuajo a la ‘nueva normalidad’ de la España del coronavirus, dibujada a trazo grueso entre un Congreso anestesiado que dimite de sus funciones y más de cuarenta millones de ciudadanos encerrados otra vez mientras que conjeturan un invierno de ruina, miran con envidia el liderazgo de Francia o bien Alemania y asisten asustados a de qué forma una buena parte de la clase política continúa extraña a la realidad de lo que se vive en la calle.

Porque solo a un político que vive en su matrix particular de despachos y estancias oficiales le podía parecer buena idea asistir –en pleno estado de alarma- a lo que Rufián calificó después como “botellón del Ibex”, al salón real del Casino de Madrid, bajo lámparas de araña y pisando mullidas alfombras, a compartir mesa y mantel sin mascarilla con 80 personas (camareros aparte) no convivientes. Consejos vendo…

El ministro de Sanidad, que se ha fatigado de solicitar a los españoles y particularmente a los madrileños que no saliesen de sus casas, y otros 2 compañeros de Gabinete que terminaban de dar cobertura al toque de queda para toda España; la bóveda entera del PP; el regidor de Madrid que tanto sacrificio solicitó a sus vecinos; la líder de Ciudadanos que apoyaría horas después la prórroga de 6 meses del estado de alarma… Todos se sorprendieron después cuando les afearon su conducta, “es un acto de trabajo” procuraron decir; “se cumplieron las medidas”… Acabaron por solicitar perdón ciertos.

Solo a un político que vive en su matrix particular le podía parecer buena idea asistir –en pleno estado de alarma- a lo que Rufián llamó después “botellón del Ibex”

La ‘jotafiesta’ puso de relieve la desafección política con la otra España, la de carne y hueso. Fuera, en la calle, un pequeño empresario de buses había llorado frente a las cámaras unas horas ya antes y a apenas unos cientos y cientos de metros del casino suplicando ayudas para salvar su empresa. En las redes, al lado de la fotografía de los oropeles y los trampantojos del edificio de la calle de Alcalá, se mostraba la de dos jóvenes sentados en el bordillo de una acera ante su negocio de hostelería en Zaragoza, derrotados por el hecho de que debían regresar a cerrar…

Y el Gobierno se sube el salario…

Pero la semana ya no se enderezó tras el revelador episodio del Casino. Al contrario. Ese mismo día se supo, con la presentación de los Presupuestos, que los miembros del Gobierno se subían el salario un 0,9%, y que el gasto en contratados ocasionales y altos cargos se elevaba entre un 15 y un 45% para el año próximo. España ya tiene el mayor número de empleados públicos de la historia y a los funcionarios se les va a subir el sueldo mientras que el campo privado espera ayudas recluído en sus zonas.

Mientras en Francia, Emmanuel Macron anuncia hasta 10.000 euros en ayudas a todas y cada una de las pequeñas empresas que se vean obligadas a cerrar o bien reducir su actividad por las limitaciones, y en Alemania, Angela Merkel se compromete a abonar el 75% de lo que hubiesen facturado en el mes de noviembre de 2019 a las compañías de menos de 50 trabajadores, en España prosiguen los inconvenientes para cobrar los ERTE, Iglesias y Escrivá se tiran el Ingreso Mínimo Vital a la cabeza y se reproducen las quejas de autónomos y hostelería por unas ayudas que jamás llegan. ¿Alguien se imagina lo que sucedería el día de hoy en las calles si el Gobierno fuera de otro color y Podemos no ocupase la Vicepresidencia?

Ya lo afirmó Fernando Simón: comparecer cada 15 días en la Cámara para prorrogar la alarma “es un engorro”. Lo que no sabíamos es que asimismo lo pensaba la mayor parte de los diputados

El ciudadano se siente cada vez más desamparado. La semana ha dejado claro el desdén del Ejecutivo cara el control del Congreso y el desestimiento de este en el momento de cumplir su cometido constitucional. El presidente del Gobierno, que ni tan siquiera se dignó a proteger la prórroga del estado de Alarma, dejó su escaño vacío cuando charló la oposición. Y la mayoría de sus señorías aplaudieron gustosas los 6 meses de manos libres que han dado al Gobierno. Ya lo afirmó Fernando Simón: comparecer cada 15 días en la Cámara para prorrogar el estado de alarma “es un engorro”. Lo que no sabíamos es que asimismo lo pensaban la mayor parte de los miembros del Congreso de los Diputados.

Domar el legislativo, el judicial… y las redes

El jefe del Ejecutivo tiene ya el campo expedito para hacer y deshacer 6 meses sin comparecer frente al Legislativo. Ya puede seguir peleándose con Madrid –el espectáculo de Isabel Díaz Ayuso en Ávila da para otro artículo-, procurar una renovación del Judicial a su medida y hasta para maniatar al mal llamado Cuarto Poder con la ley para vigilar las redes y quitar los mensajes de odio en 24 horas. ¿Quién va a decidir qué es un mensaje de odio? Podemos, impulsor de la ley, va a tener la contestación.

La semana que arrancó con la vergonzante fiesta de la mascarilla acaba con el equilibrio de poderes con seriedad conminado, los españoles encerrados en sus 17 autonomías –un sistema que ha dejado sus vergüenzas al aire siendo sometido a la enorme prueba de fuerza del coronavirus- y con la amarga sensación de que la “nueva normalidad” se semeja demasiado a la vieja historia de las 2 Españas en la que siempre y en todo momento terminan pagando exactamente los mismos.

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