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La ayuda del Gobierno al vino por la covid provoca una alarma por cártel en el campo

30 agosto 2020
La ayuda del Gobierno al vino por la covid provoca una alerta por cártel en el sector

Un cártel es un pacto entre empresas del mismo campo para reducir o bien quitar la competencia. Esto un fenómeno que avizora al campo del vino tras las ayudas del Gobierno a fin de que puedan encarar el impacto del coronavirus. Además de múltiples incentivos económicos, el real decreto que puso en marcha en el mes de junio limita la producción por hectárea para ajustar la oferta con el caiga actual de la demanda.  

El confinamiento provocó el cierre de los bares, el primordial usuario de los productores de vino, y la buena tendencia de la exportación no ha sido suficiente. Según las cantidades de las que dispone la Federación Española del Vino (FEV), el estado de alarma creó un orificio del 38% en el negocio del sector y sus previsiones son que al final del año esta caída, siendo lo más optimistas posibles, se reduzca hasta el 20%.

La vendimia de 2020, que ha arrancado este mes de agosto, se espera que sostenga niveles de producción que se sostengan on-line con los últimos años. Con menos clientes del servicio, los productores van a tener excedentes tanto de uva como de vino. Y los grandes productores demandaron unas limitaciones a nivel nacional de todas y cada una de las cosechas.  

Estas reglas que se cumplen en las 60 denominaciones de origen, puesto que autorregulan su producción y niveles de calidad, tienen como objetivo principal que se ponga limite a las producciones ‘independientes’ (sin denominación), el apodado ‘vino de mesa’. La restricción que recoge el Real Decreto 557/2020 limitar es rebajar a un máximo de 20.000 kilogramos por hectárea en el caso de la uva blanca y 18.000 en el caso de la tinta.

Se limita la producción, se reduce la oferta y, por consiguiente, acabará por aumentándose el precio“, explica a Vozpópuli el maestro de Economía en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Juan Luis Jiménez. “Compensan la caída de la demanda con un recorte en la oferta y esto siempre y en toda circunstancia afecta al consumidor, si bien lo más grave es que sea la propia Administración que impulse este cártel”, agrega.

El Gobierno protege la cartelización del campo del vino a través de Real Decreto, la industria se frota las manos al legitimar vía normativa su “cártel de crisis”, resaltaba en las redes sociales Mateo Silos, directivo adjunto de Economía en la CMA, la primordial autoridad de competencia del Reino Unido.

El campo no ve peligro de cártel

En España, cerca de la mitad de las hectáreas dedicadas a la producción de vino no llevan Denominación de Origen Protegida (DOP). Es decir, no llevan ni restricción de desempeño ni condiciones de poda. Ya desde el campo se trabajaba ya antes de la pandemia en un real decreto para poder regular estas hectáreas ‘independientes’. “La propuesta recogía, en un boceto, las restricciones de desempeño de las parcelas sin DOP”, explica José Luis Benítez, directivo general de la Federación Española del Vino (FEV).

Esta idea, que no llegó a materializarse, sí ha entrado en el Real Decreto de ayudas. “Una de las medidas de impulso es ‘la instilación de crisis‘, que consumirá muchos millones de euros, y que no puede repartirse mientras que hay una producción ilimitada”, apunta Benítez. La instilación de crisis subvenciona a los productores al peso que fabriquen alcohol que se empleará únicamente en procesos industriales, incluyendo la fabricación de desinfectantes y productos farmacéuticos, o bien energéticos.

“Hay que rememorar que la restricción de 20.000 kilogramos por hectárea en uva blanca y 18.000 en el caso de la tinta deja multiplicar por tres el promedio actual de producción del vino sin denominación de origen”, explica el representante de la FEV.  Pero desde el campo estiman que esta restricción va a mejorar la calidad de la producción de la uva, mejorará el vino y elevará su precio

La mayoría de estas restricciones afectan a viñedos ubicados en Castilla-La Mancha, Extremadura y la zona de Requena (Valencia), que son los territorios donde mayor extensiones de viña sin denominación de origen. Este nuevo control de producción al vino sin DOP abre nuevamente el discute sobre las propias denominaciones de origen. Son una salvedad a la regla de la libre circulación de mercaderías de la Unión Europea. La propia Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) alertó en 2016 sobre el impacto de exactamente las mismas en la competencia. Por ello, la resolución del Gobierno de limitar a los ‘independientes’ como a las DOP han encendido la alarma.    

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