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Fernando Simón, el funcionario que mutó en sino del rock por una pandemia

24 diciembre 2020
Fernando Simón, el funcionario que mutó en estrella del rock por una pandemia

Durante la refriega entre Atenas y Esparta, Pericles tomó la valor de proteger a toda la población ateniense en el interior de las murallas para evitar una lucha cuerpo a cuerpo con los espartanos, que estaban mejor preparados. Esta táctica dio resultado, pues los espartanos no pudieron tomar la polis. Sin requisa, la superpoblación ateniense y las malascondicioneshigiénicas provocaron una invasión que mató a muchos ciudadanos, incluyendo al propio Pericles.

Al igual que al conocido político ininteligible, a Fernando Simón la pandemia de coronavirus le ha afectado para siempre. Ya no será más aquel funcionario secreto que pasaba desapercibido en foros y conferencias. En septiembre de 2019, meses antiguamente de la pandemia, Simón acudía a unas charlas que se impartían en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander, sin hacer ruido, ataviado con una chaqueta pardo a la que nos acostumbraría más tarde.

Lo único que llamaba la atención de él en aquel momento era esa voz tan peculiar, característica, de fumador trasnochado. Incluso siendo un desconocido, este que escribe no consiguió convencerle de arrostrar a sitio una entrevista. “Escribe a prensa”. Así lo hice, y hasta hoy la cosa sigue igual. Si ya en aquel entonces el doctor Simón no daba un paso sin la compañía del Departamento de Comunicación, ¿cuánto hay de campechano en él en esta pandemia?

Fernando Simón es funcionario de carrera, epidemiólogo, célebre director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) por la exministra de Sanidad del Partido Popular, Ana Pastor. En febrero y principios de marzo, en los primeros compases de la pandemia de covid, caminamos de su mano con tranquilidad.

Como mucho habrá uno o dos casos de coronavirus en España”, dijo. Se equivocó. “Las mascarillas no son necesarias”; luego sí lo fueron. “Nos aproximamos al pico de la curva”, y el dichoso pico parecía no asistir nunca. Tras semanas de toril, los muertos y contagios seguían creciendo a pasos agigantados. El propio Simón se contagió de covid, así como otros miembros del Consejo de Ministros.

La rueda de prensa diaria de Simón se convirtió en poco tan rutinario como ver los Simpson a mediodía tras salir de clase. Sin requisa, como en presencia de cualquier personaje histórico, el resplandor que lo rodea no es monocromático, hay luces y sombras. En torno a Simón se fue generando una tropel de detractores, pero asimismo de fieles. Había nacido un nuevo mesías, “el doctor Simón”.

“La rueda de prensa diaria de Simón se convirtió en poco tan rutinario como ver los Simpson a mediodía”

Su triunfo creció tanto que dio origen a un nuevo sustantivo: “el Fernando Simón”. Se utiliza para referirse al mayor responsable de la papeleo pandémica en otros países o territorios. De tal forma, empezamos a ver que Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergología y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, se metamorfoseaba en “el Fernando Simón americano”. Se hicieron camisetas con su cara, y hubo quien le mandó regalos. Había nacido una ‘estrella del rock’. Fernando Simón, con su voz rota, el pelo alborotado y esa vistazo zarco profundo, daba el pego.

Tras la primera ola, llegó la segunda, y Simón se fue a surfear, fielmente. Todo el mundo tiene derecho a unas ocio, pero lo que menos comprendió la multitud es que Simón se fuera al software de Calleja y una semana luego pidiera a la población “viajar solo si es necesario”. La prestigiosa revista médica ‘The Lancet’ criticó la papeleo española de la pandemia y la descuido de previsión de cara a la segunda ola. Los médicos pidieron su dimisión en un comunicado por su “incapacidad manifiesta y prolongada a lo dadivoso de la crecimiento de la pandemia por Covid-19”.

“Simón no pidió perdón por los errores que pudo sobrevenir en la papeleo de la pandemia, pero sí lo hizo cuando lo llamaron machista”

Simón no pidió perdón por los errores que pudo sobrevenir en la papeleo de la pandemia, pero sí lo hizo cuando el Consejo General de Enfermería lo tachó de machista por su broma en una entrevista sobre las “enfermerasinfecciosas”, señalando que “si eran infecciosas se veía después”.

Después de tanta exposición pública, lo cierto es que Fernando Simón sigue siendo un gran desconocido. Sabemos qué hace o qué dice, pero no quién es. Las pocas entrevistas que ha concedido han sido siempre a medios afines o netamente deportivos, alejados de posturas frontalmente críticas. Estamos en presencia de un hombre de contradicciones. En persona es amable en el trato, parece un personaje de John Ford, y en ocasiones se agradece su escaso talante político, que siempre suena tan impostado. Pero al mismo tiempo adquisición todas las ideas del marketing político de Iván Redondo, desde ‘la nueva normalidad’ hasta el ‘comité de expertos’, una forma bonita de seducir a un especie de funcionarios con escasos fortuna para hacer frente a lo que se nos ha venido encima.

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