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“Es ficticio calcular los bienes secundarios de las vacunas de Pfizer y Moderna en tan poco tiempo”

26 noviembre 2020
"Es imposible medir los efectos secundarios de las vacunas de Pfizer y Moderna en tan poco tiempo"

El biólogo Fernando López-Mirones (Pontevedra, 1964) se ha convertido en una de esas voces que, desde el ámbito investigador, se atreve a cargar públicamente contra los anuncios a coba y platillo sobre los avances en las vacunas contra la covid-19. También contra el rol de Fernando Simón y la administración de la crisis sanitaria por parte del Gobierno. Un discurso que le ha querido un buen puñado de seguidores… y de detractores.

El investigador cree que la población no está siendo advertida de los riesgos que podría conllevar inocular ARN mensajero en seres humanos. Esta es la técnica práctico a la que han recurrido las empresas Pfizer/BioNTech y Moderna para la fabricación de sus respectivas vacunas.

Según explica López-Mirones a ellos, hasta la plazo, esta tecnología solo se ha probado en ratones, simios y tejidos. “Puede ser como matar piojos incendiando el pelo: los piojos van a caducar, pero igual le acarreas a cierto otros problemas”, compara.

Es ficticio calcular los bienes secundarios de una vacuna de ARN mensajero como las de Pfizer y Moderna en tan poco tiempo. Una vacuna, hasta su aprobación, tarda entre dos y merienda abriles y ahora estamos hablando de diez meses”, avisa el biólogo. Y añade que “es muy peligroso hacer ruedas de prensa con anuncios de empresas sin aclarar que estos nuevos productos suponen un enorme prueba y un mercado multimillonario”.

Especializado en Zoología, el biólogo asimismo ha escrito y/o dirigido más de 130 documentales de naturaleza y antropología para National Geographic, BBC, Survival y otros grandes sellos. En 2014, su obra ‘Guadalquivir’ fue nominada a los Premios Goya. Es profesor de las asignaturas de Historia del Cine Informativo y de Documental Científico y de Investigación en la Universidad Villanueva de Madrid. 

“Varias dosis todos los abriles”

“Nos venden la búsqueda de una sola vacuna para destruir de una vez con el coronavirus, pero esto no es la película Soy lema“, compara. La cinta está protagonizada por un investigador marcial, interpretado por Will Smith, que es el único hombre con vida tras la expansión de un terrorífico virus. La única posibilidad es inquirir un contraveneno. “Aquí hay varias compañías desarrollando sus propios productos con humor de ganancia. Son varias dosis todos los abriles y el que principio a ponérsela, posiblemente, no va a poder detener de hacerlo”, añade.

López-Mirones explica que la técnica del ARN mensajero pasa por inocular “una suerte de molde con las instrucciones para que las células puedan suscitar proteínas del virus y a posteriori provocar anticuerpos“. “Las empresas hacen firmar a los gobiernos una exoneración de responsabilidades y esto siquiera se explica con claridad”, denuncia.

Según el biólogo, inmunizar de modo precipitada a gran parte de la población por un virus muy contagioso pero con una mortalidad descenso conlleva una serie de riesgos. Así lo ha divulgado en los últimos meses a través de YouTube, una plataforma que no había utilizado hasta el estallido de la pandemia. Sin retención, el confinamiento le pilló acordado cuando pretendía correr al Océano Índico para esculpir un documental y decidió entregarse a las redes sociales.

“Soy antivacunas precipitadas”

Algunos usuarios le tachan de “negacionista” y de “antivacunas”, pero el biólogo defiende que él mismo se ha puesto decenas de vacunas a lo espacioso de su vida. “Me planté en Vietnam en plena catarro aviar. No soy negacionista, pero soy antivacunas con tal aprieto y precipitación“, zanja. Dice que “los señuelos solo funcionan para los que aceptan todo” y que son estos los que “siempre crean algún término para etiquetar a los demás”. 

Defensor constante del discurso y de las llamadas a la prudencia de la científica Margarita del Val, López-Mirones no ha dudado en cargar públicamente contra Fernando Simón y la administración del Gobierno de Pedro Sánchez. Una aire que ha despertado aplausos, pero asimismo críticas. “Yo no trabajo en ninguna institución. Si digo alguna tontería lo que me muestrario es mi prestigio y reputación, pero no dependo de nadie“, alega.

Fernando Simón se ha convertido en un hombre de paja. Da la cara por el Gobierno, pero a estas cielo, científicamente hablando, no tiene sentido que siga en ese puesto”, considera. Y concluye: “Hagamos caso a los científicos jubilados y a las personas en activo con mucho prestigio, como es el caso de Margarita del Val. No tienen la presión de unos jefes y pueden susurrar autónomamente”, opina.

Entre los diversos proyectos de vacunas contra la covid-19 que se encuentran en etapa de incremento, dos de los más avanzados son precisamente los de Pfizer/BioNTech y Moderna. El tercero es el de Oxford y AstraZeneca, que han optado por utilizar una técnica “más tradicional” con adenovirus que afecta a chimpancés, modificándolo para que se parezcan al SARS-CoV-2.

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