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El Partido Popular sale del aislamiento y complica los Presupuestos del Gobierno

11 septiembre 2020
El PP sale del aislamiento y complica los Presupuestos del Gobierno

La primera ‘victoria’ del Partido Popular en esta legislatura llegó en el mejor instante posible, tras una semana difícil por la erupción del caso Kitchen. Con un trabajo anterior de negociación a base de videoconferencias, que venía de semanas atrás y que se acentuó en los últimos días con llamadas de teléfono, la capacitación de Pablo Casado logró romper su aislamiento parlamentario para liderar la derogación del decreto de remanentes municipales. Una dolorosa derrota para el Gobierno de alianza, que tuvo en contra a 193 miembros del Congreso de los Diputados de 8 partidos distintos y que le dificulta en extremo la próxima negociación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE).  

El Partido Popular abrió canales de comunicación con otras formaciones políticas que eran impensables hasta el momento. Para ello, se establecieron «dos frentes» en las negociaciones, conforme explican fuentes de la dirección nacional del Partido Popular a Vozpópuli. El primero fue a nivel de alcaldes y se le confió al regidor de Zaragoza, Jorge Azcón, que es el portavoz de los populares en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

El trabajo comenzó a dar frutos el seis de agosto con una carta consensuada por 10 alcaldes de 8 partidos distintos, entre aquéllos que estaban los ediles populares de Madrid, Murcia, Santa Cruz de Tenerife y Zaragoza, mas asimismo otros nada sospechosos de simpatizar con el Partido Popular como los de Bilbao (PNV), Cádiz (Podemos) o bien Lérida (PDeCAT). La lista de adhesiones fue subiendo hasta los 31 alcaldes de 14 formaciones diferentes, con lo que el Ejecutivo de Pedro Sánchez comenzó a intuir que se le venía encima una ola completamente transversal.

Con la ayuda del regidor de Granada, Luis Salvador (Ciudadanos), Azcón reguló en las últimas semanas 2 videoconferencias con alcaldes tan distanciados ideológicamente como ‘Kichi’ González (Cádiz), Ada Colau (Barcelona), Joan Ribó (Valencia) y Juan Mari Aburto (Bilbao), entre otros muchos.

«Lejos de estar en contra, lo que hicimos fue un documento con varios denominadores comunes a todos y cada uno de los alcaldes», resaltan en Génova. Esencialmente, se demandó al Ministerio de Hacienda que dirige María Jesús Montero que desligase el superávit de los consistorios para acceder en el fondo de 5.000 millones que el Gobierno deseaba habilitar a fin de que los ayuntamientos financien proyectos tras la pandemia del coronavirus.

Además, los firmantes de la carta veían claramente insuficiente el fondo para el transporte de 250 millones de euros cuando la propia FEMP, a instancias de su presidente -el socialista Abel Caballero- había reclamado al Ejecutivo que fuera de 1.750 millones.

En tercer sitio, se solicitó a Montero que suspendiera el techo de gasto para 2020 y 2021, como deja la ley de Estabilidad Presupuestaria de Cristóbal Montoro por motivos expepcionales. Se esgrimió que el país está en la mitad de la peor pandemia en un siglo. El propio Montoro ‘regresó’ esta semana a la vida política para solicitar a Partido Socialista Obrero Español y Podemos que fueran flexibles con la regla que el Partido Popular aprobó en tiempos de Mariano Rajoy cuando tenía mayoría absoluta.

Y en cuarto y último sitio, los alcaldes ‘en rebeldía’ rogaron a Hacienda que aprobara la prórroga de aquellas inversiones financieras que son sustentables. Para ello, era esencial que el Gobierno ampliase las posibilidades de empleo del dinero con el remanente que hubiera quedado sin ejecutar o bien, en su caso, con el superávit que laboriosamente hubiesen logrado.

De ahí la relevancia de ampliar el plazo para ejecutar proyectos por el hecho de que con el coronavirus se han paralizado todas y cada una de las obras y procesos de contratación. Mientras que Hacienda deseaba imponer exactamente en qué género de proyectos había que poner los cinco.000 millones, los convocados alcaldes solicitaban tener las manos libres.

Las «rebajas» de Montero

Los asociados de Gobiernos se embarcaron en la víspera de la frágil votación en una suerte de «bazar a múltiples bandas», a base de «rebajas» en sus planteamientos iniciales. De los cinco.000 millones vinculados a la entrega de remanentes, Hacienda liberó tres.000 millones de toda condicionalidad y ya solo solicitaba que los dos.000 sobrantes prosiguiesen bajo su tutela. Fue la propuesta de reparto del 60%-40%, un «chantaje» a ojos del Partido Popular y con el que los 7 miembros del Congreso de los Diputados de Colau se avinieron a votar en favor del decreto de convalidación no sin pocas resistencias.

Además, el Gobierno ofreció a sus asociados de investidura y otros potenciales aliados que el decreto se gestionase como proyecto de ley, una táctica ya usada en otras ocasiones en los últimos meses -sobre todo con Ciudadanos- y que hace que la tramitación parlamentaria sea más larga y, por ende, pueda ser objeto de nuevas componendas. Pero en un caso así, el decreto no paralizaba la ‘voracidad’ de Hacienda puesto que en unas semanas pediría manu militari la entrega de los remanentes. Así que este comodín a la desesperada no consiguió adhesiones.

Cuando a las 09:00 horas iba a iniciar el discute en el graderío, ya se vio que el Gobierno tenía todas y cada una de las de perder. Al pleno asistieron un nutrido conjunto de alcaldes del Partido Popular al lado de ediles que raramente se les ve en Madrid como el de Reus, Carles Pellicer, quien se ha mantenido leal al PDeCAT; o bien el de Lérida, Miquel Pueyo, de ERC.

Al final, el decreto que presentó el Gobierno solo logró 156 ‘síes’ con la suma de Partido Socialista Obrero Español, Podemos y Teruel Existe, cuyo portavoz, Tomás Guitarte, emitió un voto telemático desde su casa -se recobra de un coronavirus que se ha cebado con su partido- cuando tuvo la «confirmación» de Hacienda de que había un «acuerdo a múltiples bandas» para sacar adelante el decreto con los apoyos suficientes. Una información absolutamente equivocada y diametralmente opuesta a lo que ocurrió al final. 

El Partido Popular abrió un canal de comunicación con ERC merced a la tarea mediadora del portavoz de JxCAT en temas de fiscalidad, Ferrán Bel

Lo sorprendente de las horas anteriores a la votación es que el Partido Popular no se quedó quieto y sostuvo contactos «directos y también indirectos» con formaciones con las que no se charlaba como el PNV, JxCAT, Compromís, el partido Más País de Íñigo Errejón y otra capacitación progresista como Nueva Canarias.

Fue el «segundo frente» del Partido Popular y lo dirigió Antonio González Terol. La capacitación de Casado amarró además de esto los votos regionalistas del PRC cantabrio y del Foro asturiano, como los de Ciudadanos, Vox y Coalición Canaria. Incluso, abrió un canal de comunicación con ERC merced a la tarea mediadora del portavoz de JxCAT en temas de fiscalidad, Ferrán Bel, quien ha cobrado estrellato en los últimos días en tanto que encabeza el conjunto de 4 miembros del Congreso de los Diputados fieles al PDeCAT.

«Con ERC nos hemos mensajeado para saber qué iban a votar. Pero la charla se ha llevado a través del PDeCAT. Y con el PNV se ha hablado con normalidad«, desvelan las citadas fuentes. Mientras, con Errejón se habló frente a frente merced a un «representante» del PP: «Nos llegó a decir que las formas de la ministra (Montero) habían sido tan malas, que no se podía permitir lo que habían perpetrado». Al final, el único partido que no fue sondeado por los populares fue Bildu.

Antonio González Terol en la sede nacional de Génova.

Tras la derrota sin paliativos del Gobierno de Sánchez, en Génova piensan que se puede estar en «un punto de inflexión» de la legislatura, sobre todo por el hecho de que la negociación de los PGE está muy cerca y Montero «ha conseguido enojar a todos».

«Al final, hemos concitado la conformidad de todo el mundo en torno al tema del municipalismo. Puede que con ciertos partidos no nos charlemos para otros temas, mas en esto estábamos conforme de que era un disparate«, resaltan las citadas fuentes.

Colau prácticamente «resquebraja» el Gobierno

Azcón habló la víspera de la votación con Colau, quien le afirmó que sus siete diputados estaban preparados a votar en contra. El Partido Popular olió sangre frente a la posibilidad de que «se resquebrajase hasta el Gobierno de coalición«, mas al final se quedó con la miel en los labios tras el giro de los comunes, un cambio de tornas motivado por «las presiones» de Podemos, a juicio del Partido Popular. «La derrota podría haber sido aún peor. En todo caso, cuando nos afirman que estamos solos, ahora les vamos a poder decir que los solos son ellos«, sentencian en Génova en referencia a Partido Socialista Obrero Español y Podemos.

Al final, el equipo de Casado piensa que la derogación del decreto muestra que hay un «Gobierno débil«, un aviso para Sánchez y también Iglesias. «Lo alarmante es que esta debilidad demanda a Sánchez más prebendas a los independentistas para seguir la legislatura y eso es mortal para España«, adelanta un líder del Partido Popular a este periódico.

En todo caso, «se ha tejido una red de oposición que es un punto de inflexión para el Gobierno» y que, curiosamente, rompe de forma simbólica el acuerdo del Tinell, aquel pacto de 2003 entre las formaciones de izquierda catalanas para upar al poder a Pasqual Maragall que entre sus cláusulas -que entonces aceptaría la extinta Convergència i Unió- imponía un cordón sanitario contra el Partido Popular. Ayer, ese lejano acuerdo quedó en papel mojado.

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