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El Ministerio del Interior indemnizará con 137.000 euros a una familia por comunicar 27 años tarde la muerte de su hijo

12 noviembre 2020
El Ministerio del Interior indemnizará con 137.000 euros a una familia por comunicar 27 años tarde la muerte de su hijo

El Ministerio del Interior va a deber indemnizar con 137.000 euros a una familia de Almería por comunicar en 2017, con 27 años de retraso, la muerte de su hijo, que constaba como desaparecido desde 1990, y que verdaderamente había fallecido en un accidente de tráfico.

La Audiencia Nacional estima de esta forma parcialmente el recurso de 304.000 euros de reparación que se pedía por responsabilidad patrimonial, y por último indemnizará con 65.000 euros a la madre del fallecido y con 18.000 a cada uno de ellos de sus 4 hermanos.

La sentencia, recogida por Europa Press, resalta la dimensión del «daño ética padecido» y la «imposibilidad» de su madre y de sus hermanos «de conocer las circunstancias del fallecimiento del ser querido», quien entonces tenía 24 años y hace hincapié en la «excepcional duración del retraso» en identificar el cadáver y comunicar la muerte a sus allegados al paso que remarca «la sofocación y la inseguridad por la carencia de noticias sobre su paradero» que se generó a lo largo de «tan dilatado periodo de tiempo».

Falta de coordinación en base de datos

El objeto del litigio era discutir la cuantía indemnizatoria pues el Ministerio del Interior reconoció en un primer instante que se había producido, «efectivamente», una «falta de coordinación entre las bases de datos policiales de desaparecidos» y las de «cadáveres sin identificar al cargo de diferentes unidades y servicios policiales».

Admitió que esta «falta de coordinación» había provocado un retraso «de 26 años y medio en la identificación del cadáver y su comunicación a la familia», específicamente, desde el 14 de diciembre de 1990 en que los allegados denunciaron su desaparición, hasta el 12 de junio de 2017 en que se comunicó la muerte a la familia.

«Esto ha implicado para quienes guardaban vínculos cariñosos con esa persona un sufrimiento auxiliar al que supone el hecho del fallecimiento en sí, pues tal desconocimiento prolongado acarrea un alargamiento de la incertidumbre sobre la situación de la persona y ha dado sitio a que haya quedado frustrada la posibilidad de realizar los deberes de piedad y respeto básicos que se dispensan a la memoria de un fallecido cuando se dan circunstancias de normalidad cariñosa en el campo familiar», señaló en su resolución el ministerio.

No obstante, fijó la indemnización en 53.000 euros para la madre y 15.358 euros para cada uno de ellos de los 4 hermanos, lo que la Audiencia Nacional considera «insuficiente» si se atiende a la duración de la demora en comunicar el descubrimiento del cadáver y los «vínculos afectivos» en este caso específico.

El tribunal asimismo rechaza la cuantía interesada por los demandantes puesto que estima que demandar por «los daños irrogados a la víctima en el accidente de circulación causa del fallecimiento, es una pura expectativa o bien hipótesis puesto que se ignoran las causas en las que se generó el accidente», que se registró en concreto el ocho de diciembre de 1990 en la N-342 a la altura de Baza, en Granada.

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