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coronavirus, presión profesional y acoso de la Fiscalía

9 septiembre 2020
coronavirus, presión profesional y acoso de la Fiscalía

Cuando en la fría noche del pasado 14 de enero María Dolores de Cospedal y su marido Ignacio López del Hierro entraron en el Palacio de la Bolsa, en Madrid, un fuerte murmullo recorrió el parquet. En la edificación ubicado en la Plaza de la Lealtad, se festejaba esa noche una edición nueva del Spain Investors Day, acontecimiento que de año en año reúne como mucho granado de la compañía y las finanzas en España.

Era la primera vez que el matrimonio resurgía en un acto público desde el momento en que, en el mes de noviembre de 2018, se conociesen las relaciones que los dos habían mantenido anteriormente con el excomisario Villarejo. La exSecretaria General del Partido Popular, Ministra de Defensa del Gobierno de Mariano Rajoy, se vio obligada entonces a desvincularse del Partido Popular y desamparar la política. López del Hierro dejó los cargos en las compañías en las que estaba presente.

Tras más de un año distanciados de los focos, el matrimonio decidió el mes pasado de enero que era la ocasión para, nuevamente, hacer acto de presencia. No había nada que esconder, nada de qué abochornarse. No tenía sentido evitar un acto como aquel.

López del Hierro coincidió en el centro de salud en el que estuvo ingresado por coronavirus con Alfonso Cortina, quien murió el seis de abril

Cospedal y López del Hierro se mezclaron con los asistentes, entre ellos la Ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, y la Ministra de Industria, Reyes Maroto; asimismo asistió al acto Pablo Hernández de Cos, presidente del Banco de España, o Sebastián Albella, presidente de la CNMV.

La exsecretaria general del Partido Popular charló amigablemente esa noche con el presidente del Sabadell, Josep Oliú, y asimismo se la vio hablando con Elvira Rodríguez, expresidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, quien últimamente había sido nombrada vicesecretaria del Partido Popular por Pablo Casado.

Era el instante de regresar a la escena pública. Dos días tras aquella aparición en el Palacio de la Bolsa, se anunció el fichaje de María Dolores de Cospedal, como asociada, por el despacho CMS Albiñana & Suárez de Lezo.

Atrás quedaban meses de ajusticiamiento político, en los que la exministra del Gobierno, Abogada del Estado, había tomado cobijo profesional en la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo

“Nadie se puede hacer una idea de lo que pasó este matrimonio esos días”, afirman amigos de López del Hierro y Cospedal

Entre copas de cava, vino y cerveza, rodeados nuevamente por las figuras más representativas de la política y la economía de España, con los ornamentos navideños aún colgando en las calles de Madrid, absolutamente nadie podía imaginar entonces que, realmente, lo peor para el matrimonio Cospedal-López del Hierro estaba por venir.

Cospedal y su marido disponen de un cigarral en Toledo, valorado en cerca de un par de millones de euros. En  principio un lugar ideal para pasar el confinamiento decretado por la pandemia. Pero López del Hierro padeció en sus carnes la virulencia de la covid-19. “Nadie se puede hacer una idea de lo que pasó este matrimonio esos días; eran los peores instantes de la pandemia, cuando poco o bien nada se sabía, cuando morían cientos y cientos de personas todos y cada uno de los días, morían solos, sin que absolutamente nadie les pudiese acompañar”, comentan las fuentes consultadas.

El marido de Cospedal ingresó en un centro de salud de la capital manchega entre mediados de marzo y principios de abril. Estuvo cerca de 15 días, “a puntito de entrar en la UCI”. Próximo a la cama del centro de salud en la que López del Hierro luchaba contra la enfermedad, estuvo, asimismo ingresado por coronavirus, Alfonso Cortina. El expresidente de Repsol murió en exactamente el mismo centro hospitalario en la madrugada del seis de abril.

Ignacio López del Hierro, 73 años, consiguió superar la enfermedad. Pero salió del centro de salud con prácticamente 20 kilogramos menos. En la actualidad, afirman conocidos del matrimonio, López del Hierro se halla bien, ha recuperado una parte de su peso precedente, si bien limita al límite su exposición pública y asiste a revisiones periódicas.

El bufete en el que trabaja Cospedal “prosigue con atención y respeto el funcionamiento normal de la Administración de Justicia” en el caso Villarejo 

Tras el coronavirus, otro bicho, el excomisario Villarejo, volvía a llamar a las puertas del matrimonio.

La pasada semana trascendió que la Fiscalía Anticorrupción ha pedido al juez Manuel García Castellón, de la Audiencia Nacional, la imputación de Cospedal y su marido, y asimismo del exministro de Interior del Partido Popular, Jorge Fernández Diaz,en la pieza bautizada como Kitchen, en la que se estudia el supuesto espionaje al extesorero Luis Bárcenas al cargo de fondos reservados.

“Es una cortina de humo para tapar el tema de Podemos”, afirman amigos de López del Hierro y su esposa. “Es una cacería, no hay nada, las grabaciones están perturbadas”, inciden. Pero una imputación puede suponer para Cospedal otro tropezón profesional. En un despacho del tamaño y prestigio como el de Content Management System Albiñana & Suárez de Lezo, contar con un asociado encausado es casi imposible.

De ello es consciente la exministra de Defensa. El despacho internacional Hogan Lovells negoció con Cospedal su integración al bufetea finales de 2018. Las conversaciones concluyeron cuando se publicaron las grabaciones de Villarejo.

“El despacho prosigue con atención y respeto el funcionamiento normal de la Administración de Justicia en este tema y no se plantea la adopción conforme alguno“, apuntan en Content Management System Albiñana & Suárez de Lezo.

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