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Coria del Río: La estación de servicio, llamada a juicio en el caso de los gases tóxicos

13 septiembre 2020
Coria del Río: La gasolinera, llamada a juicio en el caso de los gases tóxicos

Antes de que el coronavirus entrase en nuestras vidas, en Coria del Río ya empleaban mascarillas para salir a la calle. E inclusive en sus casas. ¿El motivo? Unos fuertes gases tóxicos que están ocasionando graves problemas médicos a las cerca de cuatro.000 personas que habitan en la zona, en especial a los vecinos de la Barriada Guadalquivir.

El origen de los gases, hasta el instante, no estaba claro. Algunas fuentes apuntaban a un vertido ilegal, otras a un viejo pozo ciego de aguas negras. El tercer aspirante era una de las gasolineras del pueblo, a riberas del Guadalquivir, cuyo surtidor es Zamarrila Inversiones S.L.

Esta empresa se dedica a la explotación de estaciones de servicio y al comercio al por menor de comburentes, carburantes y lubrificantes para la automoción en establecimientos especializados. Pues bien, conforme ha podido confirmar AndaluciaLiberal, la juez que instruye el caso ha llamado a declarar a Zamarrilla Inversiones S.L. en condición de investigado en el caso abierto en el Juzgado de Primera Instancia y también Instrucción número tres de Coria del Río.

Al parecer, los derrames y fugas de hidrocarburos de la estación de servicio se filtran a las aguas subterráneas y de ahí pasan a las residencias vía recolectores de evacuación de las aguas residuales. Las pruebas toxicológicas efectuadas a 8 vecinos del pueblo hallaron extraños factores de hexano y acetona en su cuerpo. Ambos compuestos químicos son «extremadamente dañinos» para la salud y con «altos niveles de riesgo», conforme el informe efectuado por el Instituto Nacional de Toxicología. Tanto el hexano (un hidrocarburo) como la acetona (usada para reducir la tensión artificial de la gasolina) son compuestos químicos asociados al comburente para vehículos.

El empleado de la estación de servicio, un joven de un pueblo próximo, se sostiene al lado cuando AndaluciaLiberal le pregunta por los gases: «Llevo un mes reemplazando a un compañero, estoy de paso». Sorprende su desconocimiento de la situación: el caso de los gases tóxicos lleva afectando a la localidad desde hace una década y los medios se han hecho eco de ello en numerosas ocasiones.

A la espera de más pruebas toxicológicas

El pasado 20 de enero, 8 personas fueron sometidas a análisis de sangre y orina a instancias de la Guardia Civil. El informe del Instituto Nacional de Toxicología desveló infrecuentes niveles de hexano y acetona en sangre en los 8 casos. Tanto la acetona como el hexano son 2 volátiles tóxicos que en valores elevados pueden causar secuelas en riñones, pulmones, hígados y corazón.

Este pasado junio, otros prácticamente 400 vecinos más se sometieron nuevamente a análisis de sangre y orina por orden judicial. Los resultados de las pruebas toxicológicas verán la luz en pocas semanas. Los corianos aguardan que esta muestra sí sea «suficiente y representativa» a fin de que «se nos tome de verdad de una vez. Ya no sabemos qué hacer». Desde la Plataforma de Afectados por Tóxicos de Coria del Río se quejan de la dejadez de las autoridades, que «parece que desean taparlo».

De instante, los vecinos toman sus medidas frente a lo que definen como «genocidio»: tapan con felpudos y cinta aislante alcantarillas y desagües. Otros, como Sergio González, uno de los representantes de la Plataforma de Afectados, han debido desamparar el pueblo y regresar a casa de sus progenitores huyendo de los gases tóxicos.

Los vecinos: «Estamos envenenados»

AndaluciaLiberal ha tenido acceso al conjunto de Whatsapp ‘Problemas Tóxicos’, donde se recogen múltiples protestas de los vecinos, que denuncian los malos olores que se filtran en sus casas y los muchos y diferentes problemas médicos derivados, presumiblemente, de la inhalación de los gases.

«No se puede respirar, hay un fuerte fragancia a gasolina», reza uno de ellos. Los mensajes charlan de olores a «gas butano», «desagüe», «agua estancada», «ráfagas de amoníaco» o bien el propio de «un atasco». Otros, más concretos, lo definen como fragancia a «Volvone» (producto de limpieza) o bien «alpechín» (líquido hediondo a causa de aceitunas).

En cuanto a los problemas de salud, se puede leer: «Tanto mi mujer y tenemos náuseas y cefaleas. Mi hijo tiene sangrados nasales». Otros vecinos narran «dolor de oídos», «mareos», «fatiga», «picores de garganta», «dolores musculares», «insomnio», «taquicardias», «periodo irregular», «dolor de riñones» o bien «vértigos».

La portavoz de la Plataforma de Afectados, Rogelia Gómez, aconseja a los miembros del conjunto asistir, en el caso de algún síntoma, a los «ambulatorios a fin de que quede perseverancia de los malestares físicos». Aunque se resigna: «Mientras vivamos en esta refinería estamos envenenados».

El regidor nacionalista de Coria del Río, Modesto González (Juntos por Andalucía), se muestra imperturbable frente a la desapacible situación. Y lo peor: no es el único inconveniente del pueblo. Una vez pasado el virus del Nilo, avizora asimismo el virus de los okupas, a los que visitó AndaluciaLiberal.

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