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Bankia y la restauración del rescate

16 septiembre 2020
Bankia y la recuperación del rescate

Algunos repiten con harta frecuencia que Bankia debe abonar al Estado todo el dinero de su reflotamiento. Es decir, los 24.000 millones aportados por el FROB (a esta entidad y a su absorbida BMN), de los que solo se han recuperado algo más de tres.000 millones (entre dividendos y venta de 2 bultos de acciones). Con lo que el neto sobrante supera todavía los 20.000 millones en frente de un valor del bulto de acciones de LaCaixa con que se quede el FROB que, si bien depende de la ecuación de canje, no va a llegar a otros tres.000 millones. Quedarían incluso más de 17.000.

Pero una cosa son los deseos y otra la realidad.

Desde el populismo extremo diríase que hay que castigar a todo el campo (tal y como si no las estuviese pasando ya ‘canutas’) con los impuestos que sean menester a fin de que el Estado consiga recobrar ese importe, como como el aportado a otras entidades. Debe importarles poco que las entidades que subsisten no son, exactamente, las que recibieron las ayudas, sino, al contrario, han debido aportar dinero, tanto en el fondo de garantía de depósitos como a la Sareb, para permitir que todo el sistema se sostenga a flote.

Curiosa solicitud que ignora aspectos tan elementales como que Bankia no tiene ninguna deuda con el Estado, sino este tiene acciones, hasta el momento de Bankia y después de Caixabank

Desde medios en teoría serios se solicita asimismo que la nueva entidad fusionada Caixabank-Bankia “garantice la devolución del dinero”. Curiosa solicitud que ignora aspectos tan elementales como que Bankia no tiene ninguna deuda con el Estado, sino este tiene acciones, hasta el momento de Bankia y después de Caixabank. Y semeja insinuar que se trate mejor a uno de los accionistas que al resto, lo que sería descubiertamente ilegal.

También hay quien solicita que el Estado continúe en el accionariado de Caixabank indefinidamente a fin de que, con los dividendos que vaya recibiendo todos los años (si bien por el momento el BCE no deja pagarlos), se consiga al cabo del tiempo recobrar esos 20.000 millones. Aunque sean muchos años y si bien no se participe en la administración. Este planteamiento ignora el costo del capital en el tiempo y, sobre todo, no semeja tener en cuenta que estar invertido de forma permanente en una entidad financiera no semeja el mejor destino del dinero público. Aparte de la penalización que los mercados aplicarían al coste en Bolsa por la participación pública indefinida.

Desvalorización real

En fin, otros arguyen que la venta de Bankia demandaría reconocer fuertes pérdidas al FROB y en el déficit público con lo que no sería recomendable. Sin embargo, lo que los precedentes y estos semejan ignorar es que la desvalorización real se ha producido ya (y, a propósito, ahora es buen instante para su reconocimiento formal, dada la magnitud del déficit de 2020, por el hecho de que “de perdidos al río”).

Pero la opinión pública semeja condicionada por las declaraciones populistas de los políticos que en 2012 debieron salvar esta entidad y nos afirmaron que se iba a recobrar todo el importe empleado en Bankia. Aunque el ambiente hubiese sido más conveniente que el real, no se mantenía esa aseveración en aquel instante. Y además de esto la realidad ha deparado: géneros de interés primero bajísimos y después negativos; una estructura de cómputo bastante desfavorable en Bankia (por poner un ejemplo, 20.000 millones de bonos Sareb a tipo cero); y, para colmo, la crisis del coronavirus que amenaza con una avalancha de mora.

Hubiera supuesto la expulsión de España de los mercados de capitales, lo que habría sido asolador para sus empresas y, en suma, para nuestra economía

Sin embargo, la resolución que tomó el Estado de no dejar quebrar Bankia en 2012 y también invertir lo preciso para su reflotamiento fue conveniente, por ser la de menor costo para España. Porque, de lo contrario, no solo se habría perdido parte de los pasivos. Sino que, sobre todo, ello hubiese supuesto la expulsión de España de los mercados de capitales, lo que habría sido asolador para sus empresas y, en suma, para nuestra economía

No hay que olvidar, además de esto, que el mantenimiento de Bankia ha tolerado que muchos titulares de acciones adquiridas en la OPS, de pasivos subordinados y de participaciones preferentes hayan podido cobrar de exactamente la misma su inversión, tras las resoluciones judiciales pertinentes. Se trata una restauración auxiliar de cerca de cinco.000 millones. De forma que, sumándolo, el total recuperado de los 24.000 podría acercarse al 50%. En terminante, el Estado tomó la resolución adecuada independientemente de que se recupere una mayor o bien menor cantidad, por el hecho de que la opción alternativa siempre y en todo momento hubiese sido considerablemente más costosa.

Ahora la cuestión es si el FROB debería proseguir en el accionariado de CBK o bien si debería vender. Mi opinión es que va siendo hora de poner punto y final a la participación pública en una entidad privada. Y de esta manera lo ven asimismo, indudablemente, nuestros asociados comunitarios desde Bruselas y el Banco Central Europeo desde Frankfurt. Ello no quiere decir que haya que vender mañana, ni tan siquiera decir en público que se está considerando la venta (para no dar pistas al mercado). Pero sí hacerlo cuando la pandemia se supere y las cotizaciones bursátiles mejoren desde su extrema debilidad actual.

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