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Ayuso maltrata a los pobres y usted es un valeverguista

19 septiembre 2020
Ayuso maltrata a los pobres y usted es un irresponsable

Anunció ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid su plan para restringir los movimientos de 850.000 personas y la izquierda tardó poco más de dos horas en convocar una manifestación para murmurar la medida. Sus organizadores dudaron de la pobreza y de la objetividad de la norma, pues consideraron que el criterio seguido por el Gobierno autonómico perjudicó a los distritos más desfavorecidos de la caudal.

Me advertía siempre un buen amigo que en Madrid, si te descuidas un par de minutos, más te vale designar a una ambulancia para que te desinfecten y cosan la puñalada. Causa cierta desazón observar cómo la actividad política se ha transformado en una ausencia escrupulosa caza al rival, en la que el interés militar ha quedado supeditado a las cuitas de mediocres mandarines sin más oficio que el de increpar. 

Como Madrid es la gran alhaja de la corona doméstico, la izquierda ha desatado una batalla sin cuartel contra Isabel Díaz Ayuso, cuando las medidas anunciadas este viernes parecen harto razonables. Básicamente, porque consisten en extremar el control sobre las zonas de la caudal donde más contagios por cada 100.000 habitantes existen.

>Eso, evidentemente, perjudica a los barrios donde hay un anciano amontonamiento, existen peores viviendas y sus habitantes, al no poder teletrabajar, se ven obligados a correr cada día en transporte conocido. Es aparente que el coronavirus afecte a todos por igual, pues, como ocurre con otros patógenos, tiende a explayarse con una anciano facilidad en los lugares donde no se pueden respaldar ni la distancia de seguridad ni las medidas higiénicas suficientes. Como en las colmenas humanas, que abundan en algunos distritos de la caudal.

Sobra aseverar que la verdad no es un requisito indispensable para los musos de la izquierda mediática que este viernes la emprendieron contra Díaz Ayuso, que, por cierto, como en el caso de Antonio Maestre, son los mismos que criticaron a los (patéticos) negacionistas pocos meses a posteriori de cultivar ese papel; y los que llamaban a ser obedientes durante el primer confinamiento y a seguir a pies juntillas el plan del Gobierno. Qué duda cerca de que si la crisis hubiese arreciado con el PSOE y con Podemos fuera de Moncloa, las calles hubieran ardido entre llamamientos a la sublevación.

Criticaba Bloomberg hace unas semanas que Pedro Sánchez se tomara holganza mientras, en agosto, se multiplicaban los contagios en España. La izquierda tontaina calló. Ni se enteró de la comunicado

Porque los partidos de izquierda patrios y las organizaciones sociales que los secundan pecan de una curiosa ciclotimia que les hace comportarse con un exorbitante histrionismo en presencia de las decisiones de la derecha; y a adoptar una porte totalmente pasiva con las más impresentables actuaciones de ‘los suyos’.

El buzo Simón

Hace unos días, trascendían las imágenes de Fernando Simón en un barco, con unas antiparras de tantear cubriendo su rostro. El gran héroe de la intelectualidad pro Gobierno había trabajador los últimos días de buen tiempo para rodar un software de televisión conexo al vividor Jesús Calleja, con quién, por cierto, uno puede enfrentarse a tormentas y fuertes vientos con total tranquilidad, pues es un gran doble en inquirir refugios. Como el del Ejecutivo. O como el de la Junta de Castilla y León. O como el de Ana Botín.

Criticaba Bloomberg hace unas semanas que Pedro Sánchez se tomara holganza mientras, en agosto, se multiplicaban los contagios en España. La izquierda tontaina calló. Ni se enteró de la comunicado. 

Ahora, hace lo mismo con Simón, quien se fue a protagonizar su particular interpretación de ‘20.000 leguas de delirio submarino’ mientras las UCIs se llenaban y la crisis se recrudecía. «No hay que hacer demagogia con estas cosas«, dijo alguna tertuliana aceptablemente pagada y mejor considerada en Ferraz. Y uno se pregunta si todo esto es una broma pesada. Básicamente, porque hace un quinquenio Antonio García Ferreras exigía dimisiones por la mala administración del ébola mientras los animalistas dedicaban liturgias a un perro sacrificado, indignados con el Gobierno de Rajoy.

Muertes en residencias

No será este articulista quien defienda la recital de Díaz Ayuso desde marzo, pues en los geriátricos de la comunidad autónoma se han registrado miles de muertes. Una parte de ellas, por no suceder aceptado el ingreso de los ancianos en los hospitales, en la más cruel valor tomada durante la pandemia. Por otra parte, es evidente que el PP madrileño igualmente ha buscado el choque de trenes durante la pandemia para tratar de debilitar al Ejecutivo, lo que deja en evidencia que sus cálculos partidistas han primado en muchos momentos por encima de los reclamos de los ciudadanos. Además, acciones demagógicas como la patética clausura del hospital de IFEMA dejan claro que el nivel de quieres gestionan ‘la cosa’ no es para tirar cohetes.

Causa cierta desazón observar cómo la actividad política se ha transformado en una ausencia escrupulosa caza al rival, en la que el interés militar ha quedado supeditado a las cuitas de mediocres mandarines

Ahora aceptablemente, las críticas que ha recibido la comunidad autónoma en las últimas horas tras las medidas anunciadas son repugnantes, pues surgen de la manipulación de la verdad y han sido pronunciadas por los mismos que han querido soliviantar altares a Pedro Sánchez y a Fernando Simón por una recital tan magnífica que ha dejado a España al borde del colapso inodoro y financiero.

Lo peor es que sus terminales mediáticas, en presencia de la evidencia de que España es actualmente un caos, tratan de culparle a usted, que no sabe usar la mascarilla y que se ha relajado en sus medidas de prevención. Es patético.

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