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Arrimadas observa a 2 de sus miembros del Congreso de los Diputados que criticaron las votaciones al lado de Podemos

4 septiembre 2020
Arrimadas vigila a dos de sus diputados que criticaron las votaciones junto a Podemos

Cuando el Gobierno de Pedro Sánchez y Ciudadanos anunciaron a mediados de mayo el pacto para la quinta prórroga del estado de alarma, Juan Carlos Girauta alentó a los «grandes amigos» de la capacitación naranja que había dejado en la Cámara Baja a que desertasen. Habló en plural, si bien solo le secundó Marcos de Quinto.

Vozpópuli ya desveló unos días después que De Quinto no estuvo solo en su rechazo al pacto para prorrogar la alarma. La miembro del Congreso de los Diputados valenciana María Muñoz asimismo disintió con el pacto alcanzado por Inés Arrimadas y trasladó que barajaba la posibilidad de votar en contra, si bien al final admitió los razonamientos del partido para votar ‘sí’.

El malagueño Guillermo Díaz asimismo expresó sus reservas en aquellas semanas de mayo y se preguntó en múltiples asambleas internas si era recomendable votar al lado de los miembros del Congreso de los Diputados del Partido Socialista y Podemos, conforme ha sabido ahora este periódico de fuentes de la dirección del partido naranja.

En todo caso, aquellas dudas de Muñoz y Díaz se disiparon con el paso del tiempo, al ver el estrellato que adquiría Ciudadanos en su intento por desmarcarse del Partido Popular. «Esos miembros del Congreso de los Diputados que cuestionaban votar en las prórrogas del estado de alarma, viendo después cuáles fueron los resultados, han reconocido que hicieron el razonamiento equivocado«, destacan las citadas fuentes.

Ahora que se marcha a comenzar a negociar los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con el Ejecutivo de alianza, las miradas de la dirección naranja vuelven a posarse en Muñoz y Díaz. El temor es que si se alcanza un acuerdo presupuestario con Partido Socialista y Podemos vuelvan a surgir las dudas, mas el equipo de Arrimadas confía en persuadirles nuevamente.

Donde sí que hay «unidad total«, a juicio de las citadas fuentes, es en la Ejecutiva Permanente, el núcleo duro de Cs en torno a la presidente, como en la Ejecutiva ampliada formada por treinta líderes y cuyas asambleas son una vez por mes.

El «misterio» de mayo

Cuando Sánchez y Arrimadas anunciaron su acuerdo para la cuarta prórroga, la gran mayoría de los miembros del Congreso de los Diputados naranjas se enteraron de ello por la prensa. Ningún líder les previno de las negociaciones y a escasas horas de la votación para extender el estado de alarma, múltiples de ellos mostraron su «malestar» y trasladaron a Arrimadas y al secretario general del conjunto parlamentario, José María Espejo-Saavedra, su desunión con el «secretismo» con el que se habían llevado los contactos.

Esa «falta de tacto» hizo que Marcos de Quinto afirmase que no veía bien respaldar políticamente a este Gobierno en el que está Podemos. Además, mentó los fallos en la administración de la pandemia que se habían descubierto y lamentó el estado de salvedad encubierto en el que vivía el país.

De Quinto afirmó que no se sentía cómodo con el pacto y amagó en un primer instante con saltarse la disciplina de voto, lo que forzó a Espejo a tener múltiples conversaciones con él hasta el momento en que le persuadió de que era mejor prorrogar el estado de alarma a fin de que no cayeran los ERTEs de forma áspera.

Algo similar ocurrió con Muñoz, quien advirtió a sus compañeros del conjunto parlamentario que estaba conforme con lo que afirmaba De Quinto, que no se hallaba conforme con el pacto y que barajaba la posibilidad de votar en contra.

Otros compañeros del conjunto manifestaron su disgusto en de qué manera se hacían las cosas. Ello forzó a Espejo y a la secretaria general de la capacitación liberal, Marina Bravo, a charlar con cada uno de ellos de ellos a fin de que la unidad de los diez escaños naranjas no se resquebrajase en la votación de la cuarta alarma. Las gestiones dieron sus frutos puesto que por último hubo diez ‘síes’.

Para la quinta prórroga y consecutivas mejoró la comunicación entre la dirección y el conjunto parlamentario. Se efectuaron asambleas con los miembros del Congreso de los Diputados y a estos últimos se les prestó «más atención» comunicándoles los pasos que se daban. 

Un perfil de independiente

Muñoz cuenta con un perfil muy afín al del exdirectivo de Coca-Cola: fue uno de los fichajes estrella de Rivera en el mes de febrero de 2019 de cara a las elecciones generales de hace un año, es economista y letrada de profesión y entró en las listas de Cs como independiente para encabezar la candidatura en Valencia merced al apoyo y promoción de Toni Cantó.

Licenciada en Derecho y especialista en asesoramiento financiero para la banca privada, se inscribió a Ciudadanos en junio del año pasado al tiempo que De Quinto, Bal, el aragonés Daniel Pérez y el mallorquín Joan Mesquida como muestra de fidelidad a Rivera tras la sonora renuncia de Toni Roldán y el pulso que echaron al entonces presidente las caras más perceptibles del llamado ámbito crítico.

Durante el estado de alarma tuvo cierto protagonismo siendo la miembro del Congreso de los Diputados de Ciudadanos que a fines de marzo subió al estrado para proteger la situación del partido en la primera prórroga. En aquella ocasión, Arrimadas ya se había recluído en su domicilio -solo ha ido al Congreso para el discute y votación de la cuarta prórroga- y Edmundo Bal todavía no había pasado la cuarentena domiciliaria que se autoimpuso tras superar el coronavirus.

Guillermo Díaz.

Díaz, por su lado, es diplomado en Derecho y especialista en mediación civil. Lleva desde 2016 como miembro del Congreso de los Diputados de Cs, con lo que es su tercera legislatura. Es uno de los referentes del partido naranja en Andalucía. En singular, en la zona de la Costa del Sol puesto que su acta es por la provincia de Málaga.

Gerente de complejos de exhibición cinematográfica y autor de libros de historia -‘Hipatia de Alejandría’ y ‘Las patrañas del cine bélico’-, este letrado llegó a la política de la mano de Rivera y ahora es el portavoz del partido en la Comisión de Sanidad que examina los efectos de la pandemia.

Durante la gestora, Díaz ejercitó como secretario de Comunicación de Cs, mas Arrimadas le quitó esas atribuciones cuando llegó a la presidencia, al diluir este área en la Secretaría de Organización que dirige Borja González tras una etapa, la de Fernando de Páramo, en la que tuvo mucho peso interno con Rivera.

Varios de los compañeros del miembro del Congreso de los Diputados malagueño advirtieron a Vozpópuli ya antes del verano que veían a Díaz desubicado a la espera de que Arrimadas designe funciones orgánicas en Ciudadanos alén de su núcleo duro. 

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